Un panorama incierto en el mercado laboral
Recientemente hemos sido testigos de un alarmante hito en el mercado laboral mexicano: más de 34 millones de personas se encuentran en la informalidad, una cifra que ha crecido en casi 2 millones solo en lo que va del año. Según datos, en enero de 2025 había 32 millones 148,810 trabajadores informales, y ahora ese número ha ascendido a 34 millones 120,442, representando el 56.4% de la población ocupada. En julio, el incremento fue notable, con 1 millón 166,641 nuevos empleos informales, lo que equivale a un promedio de 37,633 personas diarias.
Sin embargo, julio también nos brinda una pequeña luz en medio de esta oscilante realidad: 632,592 personas encontraron empleo formal, marcando la cifra más alta en el último año. Para algunos, esto podría interpretarse como una señal de progreso. No obstante, es crucial resaltar la complejidad de este escenario. Aunque la tasa de desempleo abierto apenas fluctúa, pasando del 2.7% al 2.8%, la situación del empleo formal revela un panorama más sombrío.
En la búsqueda de una respuesta a si estos 1 millón 166,000 empleos informales pueden considerarse positivos, es vital reflexionar sobre las implicaciones que conlleva. Aunque todo empleo es digno y respetable, la realidad es que en julio, el trabajo no remunerado prevaleció en la creación de empleo, sumando 345,387 personas a la lista de quienes laboran sin percibir ingresos. Esto se añade a un total de más de 3 millones de personas en condiciones similares.
El concepto de informalidad es amplio y abarca no solo a quienes se encuentran en los tianguis o en la comida callejera, sino también a aquellos que operan en el sector formal pero con condiciones laborales precarias, incluidos los contratos basura y trabajos por honorarios. A julio, se reportaron más de 350,000 empleos con estas características.
Un segmento significativo de esta informalidad también se encuentra en el ámbito gubernamental, donde 2 millones 226,523 personas laboran en diversas instituciones. Sin embargo, se registró una disminución de 179,000 empleados en el sector público en el último año, una medida enmarcada en la necesidad de reducir déficit en las finanzas públicas.
La situación financiera de los trabajadores en México es preocupante: 42 millones de personas reciben hasta dos salarios mínimos, lo que limita enormemente su capacidad para acceder a una canasta básica. Este dato revela que 44.2 millones de trabajadores enfrentan pobreza laboral, lo que indica que un tercio de la población empleada no percibe ingresos suficientes para cubrir las necesidades alimentarias de sus familias, dependiendo de transferencias, remesas o programas sociales.
Por el contrario, aquellos que logran ganar más de cinco salarios mínimos constituyen un grupo insignificante, menos del 1% del total, es decir, 482,012 personas en una población ocupada de 60 millones 802,157. Esta cifra ha disminuido desde el año anterior, dejando al país con una creciente desigualdad y precariedad laboral.
Este contexto plantea preguntas inquietantes sobre el futuro del mercado laboral en México. La falta de opciones viables y la creciente informalidad son claros llamados a la acción para todos los implicados en la búsqueda de soluciones que permitan un acceso equitativo y digno para todos los trabajadores.
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