En la noche inaugural de la adaptación teatral de Paranormal Activity en Toronto, un abucheo resonó inesperadamente en medio de una actuación, desatando una ola de reacciones en línea y cuestionamientos sobre las normas de etiqueta en el teatro moderno. El abucheador no parecía descontento con la actuación en sí, sino con las decisiones del personaje en escena, lo que provocó que otros miembros del público se apresuraran a silenciarlo y expresaran su indignación en las redes sociales.
Las críticas a este comportamiento no se hicieron esperar, con usuarios en plataformas como Reddit lamentando la aparente muerte de lo que se consideraba un protocolo adecuado en el teatro. Uno de los comentarios más destacados fue el de un espectador que afirmaba que quien abucheó “debería ser baneado”, sugiriendo que un espectáculo serio no debía confundirse con un panto, donde la interacción del público es habitual.
La actuación del actor Patrick Heusinger, presente en Paranormal Activity desde su estreno en 2025, refleja una nueva realidad en el arte escénico. Él comentó que la producción ha atraído a un público que no necesariamente está familiarizado con las normas del teatro. “Estamos acostumbrados a ruidos y a gente comiendo palomitas en momentos de tensión. Si algo provoca una reacción, eso es parte del arte”, expresó. Esta actitud se enmarca en un contexto más amplio de adaptación a audiencias en evolución.
En respuesta a la creciente diversidad de públicos y sus demandas, Mirvish Productions ha comenzado a ofrecer actuaciones “chill”, como la próxima de & Juliet, donde las normas son más flexibles. En estas funciones, las luces se mantienen parcialmente encendidas, y se permite a los espectadores entrar y salir a su antojo, así como hacer ruido. Esta modificación busca crear un entorno inclusivo, apto para individuos con necesidades diversas, como aquellos con discapacidades neurodivergentes o demandas de comodidad.
La conversación sobre las expectativas del público no se limita al teatro. En el ámbito cinematográfico, Cineplex ha comenzado a reconocer el lugar de los teléfonos móviles en el cine moderno. Sara Moore, directora de marketing de la cadena, admite que la presencia de los teléfonos no es sólo una realidad actual, sino un elemento que hay que integrar en la experiencia del espectador. Por ejemplo, han implementado proyecciones de eventos deportivos y funciones de canto grupal, donde se alienta a los asistentes a interactuar sin temor a ser reprendidos.
Las reglas de etiqueta en el teatro han evolucionado desde sus raíces en el Globe de Shakespeare, donde el público podía expresar su descontento lanzando vegetales. Sin embargo, muchas de las normas que ahora se consideran “clásicas” pueden ser vistas como elitistas, excluyendo a quienes no conocen el comportamiento esperado. Críticos como Ryan Borochovitz han argumentado que estos lineamientos a menudo privilegian a los espectadores más adinerados, instando a los teatros a reconsiderar sus prácticas.
La pregunta que queda es cómo estas nuevas dinámicas alterarán la experiencia teatral y cinematográfica en el futuro. Las adaptaciones a los tiempos actuales no sólo son necesarias, sino que también ofrecen una oportunidad para democratizar el acceso a las artes, permitiendo que todos, independientemente de su bagaje, puedan disfrutar de una experiencia enriquecedora en el escenario y la pantalla. En este contexto, la interacción entre el público y los artistas podría redefinir lo que significa asistir a una representación en el siglo XXI.
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