España comenzó su andadura en los Juegos con un tropezón, obligada ahora a enmendarse puesto que el empate contra Egipto le exige corregir y morder, no caben despistes. Tuvo fútbol y elaboración, pero le faltó el aliño, más imaginación. Reventar el muro. Sin definición otra vez, necesita dar un arreón en el segundo envite en estos Juegos, el domingo frente a Australia, que este jueves revolcó a Argentina (0-2) en el otro pulso del grupo. Encalló en un partido duro que deslució el debut en Sapporo, y a las primeras de cambio llega la advertencia: por mucha nómina que presente, medio equipo desfilando por la Eurocopa previamente, hace falta más y mejor. Los galones no son suficientes.



