El presidente Joe Biden ha firmado este jueves una orden ejecutiva que establece el objetivo de que la mitad de los coches nuevos vendidos en el país para 2030 sean eléctricos o con emisiones cero —a batería, pila de combustible o híbridos enchufables—. El demócrata ha centrado los esfuerzos para combatir el cambio climático en la industria automotriz por ser la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero del país. Además, el mandatario quiere acelerar la fabricación de coches eléctricos en Estados Unidos para acercarse a China, el líder en el mercado de los vehículos limpios.
“La pregunta es si lideramos o nos atrasamos en la carrera hacia el futuro”, sostuvo Biden frente a la Casa Blanca, y agregó: “Amigos, el resto del mundo está avanzando. Tenemos que ponernos al día“. Los objetivos anunciados por el presidente no son vinculantes, pero el hecho de que firmara el decreto acompañado de los directivos de las compañías automotriz Ford, General Motors y Stellantis (antes Fiat Chrysler) dio una señal importante de alineación entre la empresa privada y el sector público.
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Los líderes de las empresas de automóviles manifestaron su “aspiración compartida” de lograr que el 40 a 50% de sus vehículos vendidos sean eléctricos para 2030, pero dejaron en claro en un comunicado conjunto que este “cambio drástico en el mercado” solo es posible si va acompañado de políticas de electrificación del Gobierno federal, incluidos nuevos incentivos financieros para que los conductores compren coches limpios.
El proyecto de ley de infraestructura que se discute actualmente en el Senado incluye 7.500 millones de dólares para estaciones de cargas eléctricas. El plan inicial de Biden solicitaba al Congreso 174.000 millones para pagar una red de 500.000 estaciones. Otros proyectos de ley de los demócratas incluyen más gastos para coches eléctricos, incentivos fiscales al consumidor e investigación.
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La semana pasada, el director ejecutivo de Ford sostuvo que su compañía espera que el 40% de sus ventas globales sean completamente eléctricas para el 2030. El mismo objetivo que se ha puesto Stellantis. Mientras que General Motors, el grupo automovilístico propietario de marcas como Chevrolet, Cadillac, Buick y GMC, aspira a vender solo coches eléctricos para el 2035.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) y el Departamento de Transporte han anunciado también la reinstauración de estrictos estándares de consumo y emisiones que fueron eliminados durante la presidencia de Donald Trump. La Casa Blanca apuntó que las medidas decretadas permitirán reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de los vehículos vendidos en 2030 en más de un 60% en comparación con las de los vehículos vendidos en 2020.


