Esos pequeñísimos puntitos rojos que parecen gotitas de sangre rubí son comunes. No tienen por qué asustarnos pues son absolutamente benignos, no duelen ni representan amenaza alguna. Parecen lunares, pero en realidad son la consecuencia de dilataciones capilares.
Son llamadas nevus rubí y suelen aparecer en el pecho, la espalda, y el cuello y aunque no son peligrosas, si aparecen varios de una sola vez y en una misma zona, es necesario visitar al médico para descartar que sean consecuencia de algún problema de salud.
Los lunarcitos rojos no son contagiosos, no tienen nada que ver con infecciones y no requieren tratamiento. Pueden ser hereditarios y pueden observarse en mujeres embarazadas aunque desaparecen una vez que se regulan los cambios hormonales normales de este período.
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Concetta D’Alessandro, dermatóloga del Instituto de Dermatología Integral (IDEI), consultada por Cuídate Plus, afirma que son pequeñas lesiones vasculares que nada tienen que ver con los lunares. Además, aunque no traen consigo un riesgo para la salud sí podrían considerarse un problema estético si aparecen en zonas visibles como el rostro. Adicionalmente, como siempre, es fundamental el uso de protección solar diaria porque aunque estos puntos rojos no se pueden prevenir, es necesario proteger la piel para evitar riesgos.
Pero aunque la aparición de estos puntitos rojos está relacionada con el envejecimiento y la herencia genética, sí pueden darnos pistas de otras enfermedades, según afirma el doctor Salomón Jakubowicz, médico investigador en endocrinología.
“Hace unos años descubrieron que muchos de los habitantes de un pueblo de Ecuador eran enanos: ninguno sufría de obesidad, ni de cáncer, eran muy longevos y ninguno tenía lunares rojos”, relata Jakubowicz.



