Durante el año 2025, Estados Unidos se mantuvo como el principal inversionista en México, sin embargo, una combinación de incertidumbre comercial, arancelaria y el creciente costo laboral impactó negativamente su presencia en el país. Según datos de la Secretaría de Economía, la Inversión Extranjera Directa (IED) procedente de Estados Unidos alcanzó los 15,877.2 millones de dólares, lo que representa una caída del 3.8% en comparación con el año anterior. Este monto también corresponde al 38.8% de la IED total que recibió México, cifra inferior al promedio del lustro anterior, que fue de 42.3%.
El interés de Estados Unidos se vio reflejado en 17 de las 32 entidades federativas de México, donde se posicionó como el mayor emisor de capital. Las cifras destacan a la Ciudad de México como la principal receptora con 7,271 millones de dólares, seguida de Nuevo León con 2,092 millones, Baja California Sur con 1,338 millones, Jalisco con 1,206 millones y Baja California con 963 millones. Otros estados donde Estados Unidos también ocupó este lugar destacado incluyen Chihuahua, Querétaro, Coahuila, y Quintana Roo, entre otros.
A pesar de mantenerse en la cúspide, se observó una pérdida de influencia en ciertas regiones. Se registraron flujos negativos en San Luis Potosí, Campeche, Puebla, Tabasco, Tamaulipas y Zacatecas. Adicionalmente, comparando la inversión estadounidense de 2024, los montos disminuyeron en varias entidades, incluyendo la Ciudad de México y Baja California.
El informe de Banco Base sugiere que, para revitalizar la inversión estadounidense y estimular un crecimiento económico más sostenido, será clave crear condiciones que favorezcan nuevas inversiones. Esto se vuelve especialmente relevante dado que la revisión del T-MEC está programada para julio de este año.
Entre las características de la IED estadounidense en México, destaca que el 82.8% corresponde a la reinversión de utilidades. Esto indica que, aunque las empresas estadounidenses ya establecidas en el país mantienen sus operaciones, la falta de atractivo para la llegada de nuevas inversiones es notable.
En un panorama más amplio, 15 entidades mexicanas no contabilizaron a Estados Unidos como su principal inversionista. En esos casos, Canadá sobresale en San Luis Potosí, Veracruz y Zacatecas; Japón en Morelos y Tamaulipas; Francia en Puebla y Oaxaca; y otros países como Países Bajos, España y Reino Unido también realizaron inversiones significativas.
En total, después de Estados Unidos, los países que más invirtieron en México el año anterior fueron España con 4,431 millones de dólares, Canadá con 3,323 millones, y Países Bajos con 2,387 millones. A pesar de la caída de la inversión estadounidense, algunos de estos países experimentaron un crecimiento considerable en sus inversiones, lo que abre nuevas oportunidades y retos para la economía mexicana.
La IED sigue siendo crucial para el desarrollo económico del país, ya que es un motor para la creación de empleo, fomenta la competencia y ayuda a modernizar la infraestructura productiva y tecnológica del territorio mexicano. La necesidad de fomentar un entorno atractivo para los inversionistas se presenta como una prioridad para garantizar el crecimiento sostenido de la economía nacional en el futuro.
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