El fiscal general del Distrito de Columbia, Karl Racine, ha presentado este martes una demanda antimonopolio contra Amazon, a la que acusa de prohibir a los vendedores ofrecer sus productos a precios más bajos en cualquier otra plataforma en línea, incluidas sus propias páginas web, lo que provoca que los consumidores paguen unos precios “artificialmente altos”. La tecnológica de Jeff Bezos ha rechazado de inmediato la acusación de Racine, asegurando que los comerciantes externos que utilizan su plataforma -que ofrecen la mitad de los productos que vende la tecnológica- establecen sus propios precios.
Jack Evans, portavoz de Amazon, respondió en un comunicado que el fiscal Racine entendió las políticas de la empresa “exactamente al revés”. “Los vendedores establecen sus propios precios para los productos que ofrecen en nuestra tienda”, afirmó Evans, quien agregó que Amazon se reserva el derecho de “no destacar a los clientes las ofertas que no tienen un precio competitivo”.
Amazon “maximiza sus ganancias a expensas de terceros vendedores y consumidores, al tiempo que daña la competencia, sofoca la innovación e inclina ilegalmente el campo de juego a su favor”, sostuvo en un comunicado difundido este martes el fiscal demócrata. La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC, por sus siglas en inglés), la autoridad reguladora del país en materia de competencia y derechos de los consumidores, investiga desde 2019 si la compañía está utilizando su poder de mercado para perjudicar a la competencia, una pesquisa que no ha derivado en acciones legales. Varios Estados, incluidos California y Nueva York, han realizado sus propias investigaciones sobre las políticas contractuales de la empresa.

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