En México, la desigualdad de género se ha convertido en un reto crítico que no solo es social, sino que también representa un obstáculo económico significativo. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de agosto de 2025, de los 61.1 millones de personas económicamente activas, tan solo 25 millones son mujeres, contrastando con los 36 millones de hombres. Esta notable brecha se debe, en gran medida, a la distribución desigual de responsabilidades en el ámbito del trabajo de cuidados.
La Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) 2024 revela que las mujeres dedican aproximadamente el 64.8% de su tiempo total al trabajo no remunerado, que incluye las actividades de cuidado. En contraste, los hombres suelen dedicar la mayor parte de su tiempo a empleo formal. Esta desigualdad limita severamente el acceso de millones de mujeres a trabajos estables y remunerados, lo que a su vez frena el potencial productivo del país.
El reciente convenio firmado el 21 de enero de 2026 entre la Secretaría de Economía y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es un paso trascendental. Este acuerdo no solo se percibe como una cooperación institucional; es una manifestación de política económica que subraya que la igualdad de género y el cuidado son elementos fundamentales para el crecimiento y la competitividad.
Desde la Secretaría de Economía, se está promoviendo una Política Industrial Feminista que destaca que no puede haber reindustrialización ni desarrollo regional sostenible si una parte significativa de la población enfrenta barreras para participar plenamente en el mercado laboral. La carga injusta del trabajo de cuidados es quizás la barrera más persistente y costosa.
Bajo el liderazgo del Secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, se ha priorizado el cuidado y la igualdad como pilares estratégicos para el desarrollo económico. Según la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) 2022, hay 58.3 millones de personas en México que requieren cuidados en los hogares, y el 75.1% de quienes proveen estos cuidados son mujeres. La ausencia de una infraestructura adecuada que permita equilibrar el trabajo remunerado con las responsabilidades familiares contribuye al bajo nivel de participación laboral femenina y a una disminución en la productividad de las empresas.
El convenio con el IMSS se convierte en un pilar clave para el desarrollo de Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI) dentro de empresas y parques industriales, integrando el cuidado como una parte esencial del ecosistema productivo. Esta iniciativa está alineada con el objetivo del gobierno de establecer 1,000 de estos centros durante el actual sexenio, posicionando el Sistema Nacional y Progresivo de Cuidados como una prioridad económica.
Aproximar los servicios de cuidado infantil a los lugares de trabajo tiene beneficios claros: reduce el ausentismo, disminuye la rotación del personal y fortalece el rendimiento laboral. Para los trabajadores, significa mayor tranquilidad y mejores condiciones para equilibrar sus vidas laborales y personales; para las empresas, se traduce en un clima laboral más estable y una ventaja competitiva.
Los análisis del IMSS indican que estos centros podrían ser autosustentables, ofreciendo un retorno de inversión en aproximadamente cinco años, especialmente cuando se aprovechan los incentivos fiscales del Plan México. Sin embargo, para que la infraestructura de cuidados se afiance a gran escala, es necesario contar con regulaciones claras y actualizadas que aseguren estándares mínimos de calidad y seguridad.
La Secretaría de Economía está trabajando en la modernización de la Norma Mexicana NMX-046 de Parques Industriales, un esfuerzo que busca facilitar la creación de infraestructura de cuidados. Este enfoque integral, que incluye no solo CECI, sino también servicios como comedores y lavanderías, busca mejorar la calidad de vida de los empleados.
Integrar el cuidado en la planificación industrial no es un simple acto de generosidad; es una decisión económica inteligente. Un país que aspira a atraer inversiones y fomentar cadenas productivas debe garantizar que sus trabajadores operen en condiciones de verdadero bienestar.
La firma del convenio entre el IMSS y la Secretaría de Economía envía un mensaje potente: México está comenzando a comprende que el crecimiento económico sostenible no es viable sin igualdad de género. Asimismo, destaca que la igualdad no puede lograrse sin una infraestructura de cuidados robusta y moderna. Cuidar también es producir.
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