Si te quedaste herido tras perder una puja por un Jackson Pollock de 181.2 millones de dólares en las subastas neoyorquinas, hay buenas noticias: aún puedes acceder a un mundo de arte exclusivo, al que solo tienen acceso los más acaudalados. En este contexto, surge una innovadora exposición, diseñada como un “museo flotante”: el Floating Art Hotel, un superyate de 236 pies anclado en la impresionante Bahía de Mónaco.
Este hotel flotante, que ofrece una experiencia de arte y hospitalidad sin precedentes, se encuentra actualmente frente al icónico casino de Montecarlo, muy frecuentado por celebridades y personajes de renombre, y estará presente durante la famosa carrera de Fórmula 1 del Gran Premio de Mónaco, que se extiende hasta el 8 de junio.
Descrita por sus organizadores como una “conceptualización mundial en arte y hospitalidad”, esta experiencia es en realidad un exclusivo club privado en el mar. Tras su parada en Mónaco, planea navegar hacia algunos de los destinos culturales más influyentes del mundo, como Miami, Hong Kong y Abu Dabi.
Con solo 14 suites privadas disponibles, el hotel promete una lista de invitados selecta, compuesta por coleccionistas, fundadores y figuras culturales de renombre, todos ellos sujetos a un riguroso proceso de curaduría. El ambiente está diseñado para asegurar profundidad y discreción, lo que resulta en un completo aforo el día de la vista previa. Aunque los organizadores aún no han revelado los precios, se estima que el 80% de las suites ya están reservadas.
Los huéspedes disfrutan de un servicio de cinco estrellas y un programa de bienestar “curado”, además de tener acceso exclusivo a las carreras de Fórmula 1. Desde la azotea del lujoso edificio Les Caravelles, tienen vistas directas a la complicadísima curva Sainte Dévote. Los que se hospedan en la Residencia del Propietario gozarán de acceso al exclusivo Paddock Club y a la Pit Lane durante el fin de semana.
La exposición “States of Motion”, desarrollada específicamente para el yate, aborda el movimiento “no como imagen sino como condición”. Este evento cuenta con la participación de personalidades reconocidas internacionalmente, como la destacada artista de performance Marina Abramović, el creador de Arte Povera Pier Paolo Calzolari, la artista iraní Shirin Neshat, y el multifacético Tomás Saraceno, quien busca superar las limitaciones del capitalismo en relación con la crisis climática.
Según los organizadores, muchas de las obras provienen directamente de los estudios de los artistas, aunque algunos han sido prestados por galerías. Sin embargo, el estudio de Abramović ha declinado comentar al respecto, y las galerías de Neshat y Saraceno no respondieron a las consultas sobre su participación en el proyecto.
El evento cuenta con el respaldo de varias marcas de renombre, como Beluga y Soho House. Gaelle Jaunay Calendini, fundadora del Floating Art Hotel y con antecedentes en la producción de campañas para grandes marcas, expresó su deseo de crear un espacio donde arte, deporte y mar se unan para fomentar conexiones significativas entre las personas.
La edición monegasca del Floating Art Hotel se adentra así en una nueva dimensión donde la exclusividad y el arte contemporáneo se encuentran en un entorno sin igual, llevando la experiencia cultural a un nivel que pocos pueden imaginar.
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