En un mundo donde la incertidumbre económica parece reinar, especialmente en México, es fácil caer en narrativas pesimistas que minimizan las oportunidades existentes. Recientemente, la OCDE dio la alarma al rebajar su previsión de crecimiento para México en 2026, dejándola en un modesto 0.8%, una reducción significativa desde el 1.3% estimado previamente. Sin embargo, en medio de esta preocupación, resalta un panorama que sugiere oportunidades para quienes saben cómo navegar los mercados.
El iShares MSCI Mexico ETF, conocido popularmente como EWW, ha demostrado ser un reflejo notable del desempeño de las grandes empresas mexicanas en el ámbito internacional. En el último año, este fondo ha incrementado su valor casi un 30%, desafiando las percepciones pesimistas. Un inversionista que adquirió mil dólares de EWW en junio de 2025 podría ahora cosechar alrededor de 1,300 dólares. Un crecimiento que pone en entredicho la narrativa negativa y resalta que el mercado de valores no siempre es un reflejo directo de la economía real.
El éxito de EWW se apoya en sólidos fundamentos. Empresas como América Móvil han visto un incremento de más del 50% en su valor en solo un año. EWW incluye a gigantes de distintos sectores, tales como Grupo México, Grupo Financiero Banorte, Femsa, Walmart de México, Cemex y otros, todos ellos pilares del mercado mexicano. La razón detrás de este crecimiento se atribuye en gran parte al fenómeno del nearshoring, que, como estima Banorte, podría generar hasta 168 mil millones de dólares en exportaciones no petroleras en los próximos cinco años.
Esta reconfiguración de las cadenas de suministro ha hecho que México se posicione como el principal socio comercial de Estados Unidos, atrayendo la atención de inversionistas que ven un futuro prometedor en el país. A esto se añade un contexto arancelario favorable; según BBVA Research, México enfrenta tarifas relativamente bajas al exportar a su vecino del norte, en comparación con otros países competidores. Además, el acceso preferencial a mercados que han impuesto aranceles a Estados Unidos hace a México aún más atractivo para las empresas exportadoras.
Aunque los desafíos persisten y nadie asegura la eliminación total de los aranceles, la situación parece más manejable para México. Este resurgimiento es una luz en medio de la oscuridad que muchos piensan que envuelve al país, sugiriendo que su economía podría estar en un rumbo más sólido.
El término EWW, aunque podría evocar una reacción negativa entre los estadounidenses, refleja la complejidad de la percepción internacional de México. Esta paradoja pone de manifiesto cómo un país puede experimentar un crecimiento económico lento y, simultáneamente, tener empresas que se benefician de cambios significativos en la configuración global.
Este contraste subraya una realidad: los mercados financieros, aunque a veces tardan en ajustar su comportamiento a las realidades económicas, tienen una capacidad sorprendente para anticipar y valorar expectativas futuras. Si se observa cuidadosamente, el panorama que se presenta no es tan sombrío como algunos titulares sugieren; es más bien un llamado a la atención hacia un futuro que, con un enfoque estratégico, puede ser prometedor.
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