La Cámara de Diputados se apresta a iniciar, este miércoles, un proceso crucial: la elección de un nuevo titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) o la posible ratificación de David Colmenares Páramo para un segundo mandato. Esta decisión cobra relevancia en un contexto en el que expertos han expresado su desconfianza en la gestión de Colmenares, quien ha sido señalado por su ineficacia en la lucha contra la corrupción y por contribuir al desgaste de la imagen de la auditoría.
Dante Preisser, director de la organización civil Qui Tam México Íntegro, ha advertido sobre las falencias del auditor. A pesar de los poderes adicionales conferidos a la ASF tras la reforma que estableció el Sistema Nacional Anticorrupción, Colmenares no ha logrado impulsar efectivamente este sistema. Preisser, quien en 2018 se desempeñó como enlace de la Secretaría de la Función Pública con el Sistema Nacional Anticorrupción, sostiene que la falta de iniciativa del auditor ha puesto en entredicho su compromiso real con la transparencia y el control del gasto público.
A lo largo de sus 8 años en el cargo, Colmenares ha sido criticado por no haber propuesto medidas innovadoras que fortalezcan el sistema anticorrupción. Sus acciones, como la reducción en la cantidad de auditorías y el cambio en la forma de publicar la información, han sido interpretadas como un debilitamiento del rol crucial que debe desempeñar la ASF en la fiscalización. Se ha observado que la auditoría, bajo su dirección, ha visto una notable disminución en la cantidad de denuncias y sanciones, lo que contrasta alarmantemente con el aumento de casos de corrupción y escándalos públicos.
Eduardo Bohórquez, director de Transparencia Mexicana, coincidió en que la gestión de Colmenares no ha estado a la altura del desafío que representa la corrupción en el país. A pesar de contar con un nuevo marco legal y amplias facultades para investigar casos de corrupción, los resultados han sido decepcionantes. Entre 2016 y 2025, la ASF identificó 1,542 casos de corrupción, pero sólo 9 de ellos derivaron en sentencias favorables, lo que representa apenas un 1% del total a nivel nacional.
La expectativa social es clara: la ASF debe contribuir significativamente al control de la corrupción en México. Por ello, la decisión de San Lázaro respecto a la reelección de Colmenares será determinante. Este momento crucial plantea un dilema: mantener un liderazgo cuyo impacto ha sido cuestionado o buscar un nuevo rumbo que potencie la eficacia de esta importante institución estatal.
En conclusión, el futuro de la ASF pende de un hilo en esta elección. La Cámara de Diputados tiene la responsabilidad de decidir si opta por la continuidad de un modelo que, hasta ahora, ha mostrado escasos resultados o si elige un liderazgo que pueda verdaderamente transformar la lucha contra la corrupción en México. El mandato que se elija en este momento será fundamental para asegurar un mejor retorno sobre la inversión que los contribuyentes esperan de esta institución.
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