Expertos del Reino Unido han solicitado que la misoginia en línea y la llamada 'manosfera' sean tratadas como un problema de salud pública, al mismo nivel que el tabaquismo o la obesidad. El llamado se realiza en un informe publicado en The Lancet, que destaca la necesidad de una respuesta coordinada de gobiernos, escuelas, servicios de salud y organizaciones comunitarias para enfrentar los daños que generan estos espacios digitales1.
El informe subraya que la 'manosfera' se ha transformado en una industria en línea lucrativa, que obtiene beneficios al promover expresiones extremas de misoginia y masculinidades orientadas al rendimiento, lo que puede tener efectos perjudiciales para la salud mental y social1.
Qué es la 'manosfera' y cómo opera
La 'manosfera' se define como un ecosistema comercial y una colección de comunidades en línea unidas por creencias compartidas sobre la masculinidad, la misoginia y la victimización masculina. Los expertos señalan que este entorno en línea convierte la identidad masculina en un producto, mediante la venta de contenidos y productos que refuerzan masculinidades perjudiciales para la salud1.
Según el informe, la industria de la 'manosfera' prospera al promover los contenidos más extremos, ya que la indignación y el agravio generan mayores beneficios económicos. Los autores comparan su funcionamiento con el de la industria tabacalera, que culpaba al individuo y consideraba la regulación como un ataque a la libertad1.

Impacto en la salud mental de jóvenes
Los hallazgos preliminares sugieren una asociación entre la exposición a la pornografía en línea o el acoso sexual cibernético y problemas de salud mental en adolescentes y mujeres jóvenes. Sin embargo, los autores advierten que se necesita más investigación para comprender los mecanismos y el impacto de la exposición incidental o no dirigida a contenidos misóginos, como los que circulan en la 'manosfera'2.
Recomendaciones de expertos y próximos pasos
El informe de The Lancet recomienda que la respuesta a la misoginia en línea no se limite a eliminar estos espacios, sino que también ofrezca alternativas creíbles a los jóvenes, especialmente a los varones que buscan pertenencia e identidad. Los expertos advierten que el aislamiento, la preocupación económica y la exclusión social pueden hacer a los jóvenes más vulnerables a estos discursos1.
Mark Brooks, del Centre for Policy Research on Men and Boys, respaldó la postura de tratar la misoginia en línea como un problema de salud pública y subrayó que no todos los hombres y niños se ven afectados de la misma manera. Actualmente se investiga quiénes están más en riesgo de involucrarse con este tipo de contenido1.
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Fuentes
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Datos basados en información reportada originalmente por The Guardian.






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