El periodismo y la literatura han perdido a una figura destacada: Tomás Bárbulo, quien falleció en Madrid el 15 de julio de 2026 a los 68 años, tras lidiar con una enfermedad degenerativa durante varios años. Desde sus inicios en la Universidad Complutense de Madrid, Bárbulo se consolidó como un profesional influyente en el ámbito de la comunicación, siendo miembro fundador de importantes medios como Expansión, La Gaceta de los Negocios y El Sol. Sin embargo, la mayor parte de su trayectoria la dedicó a El País, donde trabajó durante más de tres décadas, sumergiéndose en una serie de reportajes y crónicas que lo llevaron a recorrer África occidental.
Su último trabajo, la novela Aaiún, publicada a principios de mayo de 2026, retrata el complejo paisaje del Sáhara, incorporando elementos de thriller romántico y bélico. Esta obra surge tras la publicación de su ensayo La historia prohibida del Sáhara Español, lanzado en 2002 y reeditado en 2017. A través de la ficción, Bárbulo buscó explorar un contexto marcado por la historia colonial y los conflictos que aún hoy siguen presentes en la región.
Nacido en A Coruña en 1958, Bárbulo pasó parte de su infancia en Sidi Ifni, una colonia española hasta 1969, y su adolescencia en El Aaiún, lo que le brindó una perspectiva única sobre el poder y la fragilidad de estas comunidades. En una entrevista, recordó con nostalgia la calidez del clima africano en contraposición al clima lluvioso de Galicia, destacando cómo, de niño, no percibía las tensiones sociales ni las desigualdades que le rodeaban.
La realidad de su juventud en el Sáhara fue uno de los temas centrales que exploró en sus escritos. En ese ambiente árido y militarizado, donde la historia se entrelazaba con su vida personal, se gestó una conciencia sobre los acontecimientos que marcarían su trayectoria. Recientemente, había compartido que sentía que había vivido un momento histórico, en referencia a su experiencia durante la Marcha Verde de 1975, cuando cientos de miles de marroquíes atravesaron el Sáhara para desafiar las aspiraciones de independencia de sus habitantes.
Su última novela refleja no solo su vivencia, sino un proceso de introspección literaria, al presentar un protagonista, el capitán Bárbulo, un antihéroe enredado en un conflicto complejo que simboliza la lucha por la identidad en la región. Aunque el narrativa aborda la dureza de las circunstancias, el autor insinuó que la realidad de aquellos tiempos era, en muchos aspectos, aún más cruda.
Bárbulo también dejó huella en el ámbito de la novela negra con obras como La asamblea de los muertos, que le valió el premio de la Semana Negra de Gijón, y Vírgenes y verdugos, adaptada al cine en 2024. Su legado sigue vivo entre quienes se interesan por las complejidades del mundo contemporáneo y de las historias de aquellos que han luchado por contar su verdad en medio de narrativas dominantes.
Este homenaje a su vida y obra nos invita a reflexionar sobre la importancia de los relatos que ayudan a comprender no solo la historia, sino también las luchas y esperanzas de aquellos que se encuentran en la encrucijada de la memoria y la identidad.
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