Liliana Angulo Cortés, una figura emblemática en el ámbito cultural colombiano y la primera artista afrocolombiana en liderar el Museo Nacional de Colombia, falleció el 21 de febrero de 2026 a la edad de 51 años. Su legado es monumental; fue pionera en impulsar un cambio institucional significativo enfocado en la reparación histórica, además de promover una reinterpretación crítica de la colección del museo, el más antiguo del país.
El Museo Nacional, que data de 1823 y fue fundado bajo el mandato de Simón Bolívar, alberga una variedad de piezas que van desde artefactos prehispánicos hasta obras contemporáneas, reflejando la rica historia de la nación. Aunque el museo había comenzado a ampliar sus prioridades curatoriales en 2011 para incluir más voces diversas, el nombramiento de Angulo en marzo de 2024 aceleró notablemente ese proceso. Su visión buscaba redefinir la institución como un espacio para confrontar la memoria colonial y la histórica marginación de las comunidades afrocolombianas e indígenas.
Nacida en Bogotá en 1974, Angulo estudió en la Universidad Nacional de Colombia y obtuvo su maestría en Artes en la Universidad de Illinois en Chicago como becaria Fulbright. Su obra se centraba en temas como el cuerpo, la raza y la representación de las comunidades afrocolombianas, utilizando documentos de archivo y colecciones museográficas para examinar las narrativas visuales que configuran la identidad nacional de Colombia.
Durante su gestión al frente del Museo Nacional, Angulo implementó iniciativas clave como el Laboratorio para la Reparación y el Antirracismo, el cual examina cómo las colecciones nacionales influyen en las ideas de identidad y pertenencia. En múltiples entrevistas después de su nombramiento, ella subrayó las brechas históricas en las exposiciones del museo y criticó la prevalencia de narrativas históricas centralizadas que habían dejado a las comunidades afrocolombianas en la sombra.
Su muerte interrumpió un periodo crucial para la institución. En 2024, el Museo Nacional enfrentaba una crisis administrativa vinculada a un proceso de licitación controvertido que resultó en la renuncia del anterior director. Ante esta situación, un portavoz del Ministerio de Cultura de Colombia consideró su fallecimiento “una pérdida significativa para el sector cultural del país”, destacando su labor en la promoción de experiencias e identidades tradicionalmente excluidas de las instituciones culturales oficiales.
Culturalmente, su legado resonó en toda Colombia. Organizaciones como el Museo de Arte Moderno de Medellín y el Centro Nacional de Memoria Histórica elogiaron su contribución al arte contemporáneo colombiano y su dedicación a la defensa de la cultura afrodescendiente. La Biblioteca Nacional de Colombia también reconoció que su “herencia crítica” será transformadora para el arte y el país en el futuro.
En resumen, la trayectoria de Liliana Angulo Cortés no solo marca un hito en la historia del Museo Nacional de Colombia, sino que también inspira a futuras generaciones a confrontar las narrativas históricas y reconocer las múltiples identidades que forman el tejido cultural de la nación.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2026/03/Juez-solicita-a-Defensa-documentos-del-caso-Ayotzinapa-75x75.png)
