El trágico suceso ocurrido en el albergue de tránsito “Casa Pato” en Oaxaca ha conmovido a la opinión pública y ha planteado serias interrogantes sobre la seguridad y el manejo de instalaciones destinadas a la protección de migrantes. Dos niñas haitianas, que se encontraban junto a su madre en el refugio, perdieron la vida tras caer en una fosa séptica, un espacio que carecía de la vigilancia y señalización necesaria para prevenir accidentes. Este lamentable incidente llevó a que ambas menores fueran reportadas como desaparecidas antes de que sus cuerpos fueran encontrados en este lugar que, paradójicamente, debería haber sido un refugio seguro para ellas.
El gobernador del estado, Salomón Jara Cruz, expresó su profundo pesar por el acontecimiento, destacando la gravedad de la situación al mencionar que las niñas, originarias de Haití, estaban bajo el cuidado de un sistema que debiera garantizar su bienestar. La intervención de los cuerpos de emergencia fue requerida para recuperar los cuerpos, lo que subraya la urgencia de implementar medidas de seguridad más efectivas en este tipo de centros.
A raíz de este suceso trágico, se ha abierto una carpeta de investigación por parte de la Fiscalía de Oaxaca para determinar responsabilidades y esclarecer las circunstancias en las que ocurrió el accidente. En respuesta inmediata, el gobernador anunció la separación de la directora general del Sistema DIF Oaxaca, así como del personal responsable del albergue. Esta decisión refleja la intención de las autoridades de asumir la responsabilidad y garantizar que tragedias como esta no se repitan.
La situación resalta la necesidad crítica de mejorar las condiciones de seguridad y cuidado en los albergues destinados a migrantes, un aspecto que ha sido ignorado en múltiples ocasiones. Es imperativo que los espacios diseñados para proteger a los más vulnerables cumplan con los estándares necesarios para salvaguardar sus vidas.
Mientras se llevan a cabo las investigaciones pertinentes, el caso continúa despertando la indignación de la sociedad, que exige respuestas claras y rápidas. La tragedia en “Casa Pato” no solo ha dejado un profundo dolor en la comunidad migrante, sino que también ha puesto de relieve las Fallas en el sistema que debería cuidar de aquellos que, en búsqueda de mejores oportunidades, se enfrentan a riesgos inimaginables.
Este suceso, ocurrido el 24 de febrero de 2026, nos recuerda la urgencia de tomar en serio las condiciones de vida en los albergues y la protección de aquellos que se encuentran en situaciones críticas. La esperanza es que, tras la tragedia, se implementen cambios significativos que aseguren un verdadero refugio para quienes más lo necesitan.
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