Argentina se encuentra nuevamente en la cúspide del fútbol mundial, preparándose para un esperado partido que la enfrenta a España en la final del Mundial el 19 de julio. Este encuentro se celebrará en el New York New Jersey Stadium, y representa una oportunidad significativa tanto para la Albiceleste, que busca su cuarta estrella, como para La Roja, que aspira a conseguir su segunda Copa del Mundo. El silbatazo inicial está programado para las 13:00 horas del centro de México.
Para los argentinos, el ritual de una final va más allá de lo que se ve en pantalla. La ocasión se celebra alrededor de mesas repletas de asado, empanadas y picadas, donde los vasos se llenan de manera anticipada al inicio del juego. Entre las bebidas, destaca un brebaje oscuro, espumoso y de sabor amargo: el fernet con cola. Este trago ha cobrado importancia como acompañante habitual de eventos deportivos, así como de reuniones familiares y festividades.
La historia del fernet se remonta a 1845, cuando el italiano Bernardino Branca introdujo un licor amargo a base de hierbas en Milán. Originalmente concebido como un digestivo, el fernet llegó a Argentina a fines del siglo XIX, gracias a la inmigración italiana. A partir de 1860, comenzó a comercializarse en el país sudamericano, alcanzando tal popularidad que en 1935 se inauguró una fábrica en Buenos Aires.
En sus inicios, el fernet se consumía solo, con café o soda, como un trago de sobremesa. No obstante, su historia dio un giro cuando los argentinos comenzaron a mezclarlo con cola, especialmente en Córdoba. Esta combinación suavizó su amargor y permitió disfrutar de un trago más accesible, convirtiéndolo en un componente esencial de las reuniones sociales.
Hoy en día, el cóctel, reconocido internacionalmente como Fernandito, consiste en 50 mililitros de Fernet-Branca, hielo y bebida de cola. Aunque cada persona tiene su proporción preferida, el trago se ha convertido en un símbolo de la identidad argentina. Mientras algunos optan por una mezcla ligera, otros apuestan por un equilibrio más marcado en sabor. La importancia del fernet radica no solo en su sabor, sino en el ritual que acompaña su consumo, que fomenta el compañerismo durante el partido y la celebración de la cultura local.
La final del Mundial de 2026 no solo enfrentará a dos equipos en el campo; también será un choque de tradiciones culinarias. Argentina traerá su asado y su Fernandito a la mesa, mientras que España presentará sus tapas y su vermut. Para muchos, el partido es una oportunidad para revivir tradiciones que van más allá del fútbol.
Para los interesados en preparar un Fernandito, la receta es simple: llenar un vaso con hielo, agregar 50 mililitros de fernet, y completar con la bebida de cola sin perder la carbonatación. Para quienes prefieren experimentar en casa, una variación popular consiste en usar 30% de fernet y 70% de cola, asegurándose de verterla lentamente para evitar una espuma excesiva.
Además, hay otra opción que conecta con la tradición española: el cóctel Ferroviario. Esta mezcla de fernet, vermut rojo y soda se presenta en un vaso largo con abundante hielo. Su carácter más especia y vínico lo hace ideal como aperitivo, especialmente en compañía de quesos y embutidos.
Este 19 de julio, mientras millones de aficionados se preparan para alzar sus vasos, muchos sin duda elegirán esa mezcla oscura como compañía en este evento monumental. Argentina no solo ha adoptado el fernet; lo ha transformado en un símbolo de su pasión futbolística, demostrando que el fútbol, al igual que las bebidas que lo acompañan, es una celebración de la vida y la comunidad.
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