El panorama de la música clásica en San Antonio ha sido motivo de tensiones legales en los últimos años, pero recientemente se ha dado un paso significativo hacia la resolución de estos conflictos. Tras extensas disputas, la San Antonio Philharmonic ha acordado un pago de $232,000 para poner fin a varias demandas que han marcado su historia desde su creación en 2022, cuando los músicos del disuelto San Antonio Symphony formaron esta nueva orquesta.
El acuerdo, que debe cumplirse antes del 7 de agosto, incluye pagos de $215,000 a David Wood y Colette Holt, $10,000 al ex presidente de la junta Ian Thompson III y $7,000 al cofundador y cornista Peter Rubins. Es importante destacar que este acuerdo no implica ninguna admisión de responsabilidad o falta por parte de la Philharmonic.
Los problemas legales comenzaron en septiembre de 2024, cuando Wood y Holt demandaron a la orquesta por la supuesta falta de pago de un préstamo de $150,000 destinado a asegurar instrumentos y una biblioteca musical de la antigua orquesta. Esta demanda se vio seguida por contrademandas de la Philharmonic, generando un entramado legal complejo que involucró disputas sobre la gobernanza y el liderazgo de la institución.
Una vez que se realicen estos pagos, las demandas se desestimarán permanentemente. Además, los conflictos laborales pendientes se resolverán, ya que Sherry Rubins retirará quejas por discriminación laboral registradas ante la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo de EE. UU. y la Comisión de Trabajo de Texas, mientras que Peter Rubins retirará una queja del sindicato.
El director ejecutivo de la Philharmonic, Roberto Treviño, expresó que el acuerdo fue una decisión difícil pero necesaria para garantizar la salud financiera de la orquesta. “Cada dólar no gastado en litigios prolongados es un dólar que podemos invertir en música”, declaró.
Por su parte, Wood y Holt consideran este resultado como una validación de sus preocupaciones sobre el liderazgo y las finanzas de la orquesta, subrayando la necesidad de transparencia y responsabilidad. Sin embargo, el acuerdo no resuelve otras controversias financieras que enfrenta la Philharmonic con la Biblioteca y Museo del Rito Escocés de San Antonio, donde existe un desacuerdo sobre el cumplimiento de obligaciones financieras para la co-propiedad de Scottish Rite Hall como hogar permanente de la orquesta. Este litigio permanece activo en el tribunal de distrito del condado de Bexar.
Con estos acontecimientos, la San Antonio Philharmonic se encuentra en un punto crítico, buscando establecer su lugar en la comunidad y superar los desafíos que surgieron desde su inicio. Como señalaron Wood y Holt, “San Antonio merece una gran orquesta”, un anhelo que resuena con la pasión por la música y el compromiso con el desarrollo cultural de la región.
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