El 18 de septiembre de 2026, el mar de China Meridional fue el escenario de un incidente significativo entre Filipinas y China, tras la denuncia hecha por el gobierno filipino sobre un ataque de un buque de la Guardia Costera de China a una embarcación gubernamental. Este suceso ocurrió cerca de un banco de arena en el disputado archipiélago de las Spratly, una región rica en recursos pesqueros, que ha sido testigo de múltiples enfrentamientos en los últimos años entre naves filipinas y chinas.
El portavoz de la Guardia Costera de Filipinas, Jay Tarriela, informó que el buque chino embistió al BRP Datu Magat Salamat mientras este realizaba una misión humanitaria destinada a entregar subsidios de combustible a los pescadores locales. Según Tarriela, el CCG-21585 se acercó peligrosamente al barco de la Oficina de Pesca y Recursos Acuáticos de Filipinas (BFAR), a solo diez metros de distancia, antes de colisionar nuevamente, causando daños significativos.
Los daños reportados incluyen barandales principales doblados y rotos, así como estructuras de soporte deformadas y equipos desplazados. Un video hecho público por las autoridades filipinas muestra el momento previo al choque, donde un tripulante grita “colisión”, aunque no se puede observar el impacto exacto.
Tarriela subrayó la naturaleza deliberada del ataque, afirmando que la Guardía Costera de China embistió un buque civil en una clara violación de normas marítimas internacionales. El funcionario dejó en claro que acciones como estas representan “una violación flagrante de las COLREG de 1972, el Laudo Arbitral de 2016 y la UNCLOS”, afirmando que “ninguna cantidad de embestidas o maniobras peligrosas cambiará el hecho de que estas aguas pertenecen al pueblo filipino”.
En respuesta al incidente, la Guardia Costera de Filipinas desplegó unidades navales y aéreas para asistir al BRP Datu Magat Salamat, que se encontraba a aproximadamente 100 kilómetros de la costa de Palawan. El almirante Ronnie Gil Gavan, comandante de la Guardia Costera, ordenó la movilización de estos recursos para garantizar la seguridad de la tripulación.
Este episodio no es aislado; las tensiones entre Filipinas y China han resurgido en esta zona después de un período de relativa calma, con un incremento significativo de incidentes en julio, justo cuando Manila albergaba una reunión de ministros de Asuntos Exteriores de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). China, que reclama la mayor parte del mar de China Meridional, enfrenta retos legales tras un fallo de un tribunal internacional que declaró que sus afirmaciones carecen de fundamento.
El contexto de estos acontecimientos resalta la continua lucha por el control en las aguas ricas en recursos del mar de China Meridional, donde las comunidades locales y sus intereses están constantemente vulnerables a la política de poder regional de las grandes naciones.
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