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Fito Páez transforma el amor musical

por en CulturaTiempo de lectura: 3 min
Fito Páez transforma el amor musical

El 2 de septiembre de 2026, el Teatro Real de Madrid se convirtió en el escenario de una experiencia musical singular, protagonizada por el aclamado cantautor argentino Fito Páez. Con el ambiente caldeado por una temperatura que rondaba los 34 grados, la expectación entre los asistentes era palpable. La incertidumbre sobre el repertorio que interpretaría Páez, conocido por su vasta y variada obra, generaba diálogos entre el público, lleno de aficionados y nuevos seguidores.

Las luces se apagaron y, desde el telón de fondo adornado con motivos navideños, emergió un Fito Páez con su tradicional aura, vestido con un traje oscuro y gafas de pasta. Con un enigmático mensaje, anunció que estaba allí para "cerrar un círculo" y "dar vuelta a un partido", preparando el terreno para lo que prometía ser una noche memorable. Se presentó a los músicos que le acompañaban, un noneto de cuerda dirigido por Víctor Elías, bautizándolos como “la orquesta del doctor Víctor Frankenstein Elías”.

El espectáculo comenzó con un toque emocional al interpretar “Dale alegría a mi corazón”, seguido por “Cadáver exquisito”. Al sonar los acordes de “11 y 6”, el público estalló en muestras de entusiasmo, evidenciando que, a pesar de pertenecer a diferentes generaciones, sus canciones resuenan de manera universal.

A medida que avanzaba el concierto, la atmósfera se tornaba más íntima y reflexiva. Interpretó piezas icónicas como “Romance de la pena negra”, junto a otras de grandes referentes como Lorca y Víctor Jara. قomo lo describió Páez, las palabras y la música crean una "alquimia legendaria" que resuena en todos. Así, el repertorio no solo incluyó sus propias composiciones, sino también homenajes a artistas como Luis Alberto Spinetta y Pablo Milanés.

A medida que la música avanzaba, se percibía un vínculo especial entre el artista y el público, evidenciado por los vítores y coreos que empezaron a surgir en medio del espectáculo, creando una conexión palpable en un ambiente que a menudo se siente frío en grandes teatros. Fito compartió su visión sobre la música como un medio de expresión, reflexionando sobre los desafíos del mundo moderno, pero también celebrando la belleza de la creación musical.

El concierto continuó con una mezcla de temas de su último disco “Shine” y clásicos de la música en español, llegando a un clímax emocional con “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, en el que Páez finalizó con un sentimiento de agradecimiento hacia su público. Al concluir, afirmó: “Exorcicé Madrid”, subrayando la importancia de la experiencia vivida.

Después de dos horas y veintiséis minutos, el Teatro Real dejó atrás una noche de reflexión y celebración, en un oasis de melodías y creaciones donde la música hablaba de amor y esperanza. En un mundo que a menudo se enfrenta a desafíos, el evento se erige como un recordatorio del poder unificador de la música en español y su capacidad para conectar almas.

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Datos basados en información reportada originalmente por elpais.com.

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