Esta madrugada del viernes se suscitó un incendio en un edificio de siete pisos en Vaux-en-Velin, una ciudad de 50.000 habitantes en las afueras de Lyon (Francia). Las causas se desconocen. Los bomberos llegaron aproximadamente 13 minutos después. Se desplegaron 170 efectivos de este cuerpo y 65 vehículos. A las 7.00, el fuego estaba controlado. Las autoridades han establecido un perímetro de seguridad en la zona y hasta el momento se registran 10 personas muertas, entre ellas cinco niños.
Además 14 personas se encuentran ingresadas, cuatro de ellas con heridas de gravedad. Entre los heridos leves hay dos bomberos. El fallecido más joven tiene tres años, según ha declarado el ministro del Interior francés, Gérald Darmanin.
“Evidentemente es un golpe, visto el balance extremadamente grave [de víctimas]”, ha dicho Darmanin. Tras hablar con el presidente Emmanuel Macron, el ministro se dirige esta mañana al lugar de los hechos junto al titular del departamento de la Ciudad y la Vivienda, Olivier Klein.
No se sabe si el origen del fuego es fortuito o criminal. El diario local Le Progrès menciona dos hipótesis: un problema con una caldera, o un incendio en las basuras, cuyos contenedores suelen estar en la planta baja de los edificios.
Un portavoz de los bomberos, entrevistado por la cadena de información LCI, explicó que el incendio se había declarado en la planta baja, lo que complicó las operaciones. Los bomberos usaron escaleras para rescatar a los vecinos. Le Progrès citaba a un vecino identificado como Rida: “A mi hijo le he dicho que no vaya hoy a la escuela, está conmocionado, le ha traumatizado escuchar estos gritos, gritos de horror. Me tiemblan las piernas”.
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