El primer ministro francés, François Bayrou, anunció un ambicioso plan de ajuste fiscal de 43,800 millones de euros (cerca de 50,000 millones de dólares) para el año 2026. Esta medida busca reducir el creciente déficit público y financiar el incremento del gasto militar, en un contexto global cada vez más volátil.
Entre las propuestas clave se encuentra la reducción del número de funcionarios públicos y la congelación de las pensiones en 2026. Además, se prevé implantar una “contribución de solidaridad” que gravaría más a los ciudadanos más adinerados y la eliminación de dos días festivos nacionales. Bayrou enfatizó que “esta es nuestra hora de la verdad”, destacando la urgencia de actuar frente a un déficit público que alcanza el 5.8% del PIB en 2024 y una deuda pública que ronda el 114%, la más alta de la Unión Europea después de Grecia e Italia.
El primer ministro, defendiendo la necesidad de un esfuerzo colectivo, comentó: “Todo el mundo deberá participar en el esfuerzo frente a la magnitud del desafío. Es ilusorio pensar que una categoría u otra pueda cargar sola con el peso”. Sin embargo, la tarea que enfrenta es compleja, ya que el gobierno de Macron, de centroderecha, se encuentra sin mayoría en el Parlamento, lo que dificulta la aprobación de estas medidas.
La oposición, que va desde los grupos de izquierda hasta la ultraderecha, ha manifestado su intención de bloquear estos presupuestos si no cumplen con sus exigencias. Esto evoca el reciente rechazo que sufrió su predecesor, el conservador Michel Barnier, en diciembre.
Bayrou presentó un panorama complicado para Francia, haciendo hincapié en el aumento de la violencia global, agravada por conflictos bélicos y tensiones comerciales, como los posibles aranceles de Estados Unidos. Subrayó que la deuda es “un peligro mortal para un país”, señalando que “cada segundo, la deuda aumenta en 5,000 euros” y lamentando la aparente “adicción” del país al gasto público.
El objetivo inicial de Bayrou es reducir el déficit al 4.6% del PIB para 2026, y alcanzar un 2.8% en 2029, por debajo del límite estipulado por las reglas europeas. Aunque el plan contemplaba un ahorro de 40,000 millones de euros, el presidente Macron ha instado a incrementar el gasto militar, alcanzando 6,700 millones de euros en 2026 y proyectando un total de 64,000 millones para 2027.
Las primeras reacciones apuntan a un complicado proceso legislativo a partir de octubre, sobre todo en lo que respecta a la propuesta de suprimir los dos días festivos: el lunes de Pascua y el 8 de mayo, que conmemora la victoria sobre la Alemania nazi. Marine Le Pen, líder del partido de ultraderecha, caracterizó la eliminación de estos días como una “provocación”, mientras que Jean-Luc Mélenchon, líder de la izquierda radical, amenazó con derrocar al gobierno, acusándolo de buscar desmantelar el Estado y los servicios públicos para favorecer a los más ricos.
Dentro de sus propuestas, Bayrou también consideró el cierre de agencias públicas consideradas improductivas y la reducción de más de 5,000 millones de euros en gastos sociales mediante una disminución en el reembolso de medicamentos y la congelación de prestaciones sociales.
Esta información corresponde a la fecha de publicación original (2025-07-15 11:08:00).
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