En los primeros dos meses de 2026, el gobierno federal mexicano ha hecho un uso significativo de su presupuesto, aunque con matices que invitan a la reflexión. Este año, se reportó un gasto público total de 1 billón 519,200 millones de pesos, lo que representa un incremento del 2.5% respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, este aumento se presenta en un contexto donde el gasto ejercido fue, sorprendentemente, 219,700 millones de pesos inferior a lo aprobado, reflejando un subejercicio en el marco del segundo año de consolidación fiscal bajo la administración de Claudia Sheinbaum.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha subrayado que, a pesar del incremento general en el gasto, este no se tradujo en la ejecución plena del presupuesto. En particular, el gasto programable, que destina recursos a bienes y servicios para la población, sumó 1 billón 33,800 millones de pesos, lo que representa una leve disminución del 0.1% en comparación anual y 210,800 millones de pesos por debajo de lo programado. Dentro de este rubro, los ramos autónomos experimentaron una caída del 9.9% en su gasto, mientras que los ramos administrativos y generales también mostraron variaciones, con un descenso del 2.6% y un crecimiento del 7.8%, respectivamente.
Por otro lado, el gasto no programable, excluyendo los intereses de la deuda, alcanzó los 328,200 millones de pesos, lo que es un notable incremento del 17.4% en comparación con el mismo periodo del año pasado. En este contexto, las participaciones a estados y municipios sumaron 269,300 millones de pesos, un crecimiento del 6%, mientras que los adeudos de ejercicios fiscales anteriores aumentaron drásticamente en un 129.5%, alcanzando los 58,900 millones de pesos.
En relación al costo financiero de la deuda, se notificó que se destinaron 157,200 millones de pesos, lo que supone una reducción del 6.4% en comparación con el año anterior. Este descenso se interpreta en el marco de una normalización fiscal en curso y el efecto de la apreciación del tipo de cambio sobre los pasivos denominados en moneda extranjera.
El déficit fiscal, por su parte, ha mostrado una reducción significativa, situándose en 23,600 millones de pesos en comparación con los 133,117 millones del año pasado. A pesar de las adversidades, el balance primario presupuestario registró un superávit de 61,000 millones de pesos, lo que representa una importante mejora frente al déficit esperado.
Con el objetivo de consolidar su posición fiscal, el gobierno sigue avanzando en la reducción del déficit, que había alcanzado un histórico 5.7% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2024. En la actualidad, la deuda pública se ubica en un 49.8% del PIB, lo que refleja la complejidad del panorama económico que enfrenta el país.
Así, el inicio del año fiscal 2026 para el gobierno de Claudia Sheinbaum se caracteriza por la intención de avanzar hacia la consolidación fiscal, aunque las cifras revelan un doble desafío: por un lado, la necesidad de asegurar la ejecución total del presupuesto aprobado y, por otro, la imperante tarea de equilibrar el gasto público con las realidades económicas del país.
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