En la década de 1970, el pensador francés Jean-François Revel publicaba un artículo de título rotundo y provocador: Buenas noticias: las malas noticias no son verdad. La frase de Revel, convertida en su día en eslogan de un optimismo liberal que por entonces (durante los peores momentos de la crisis del petróleo y en plena Guerra Fría) tenía muy mala prensa, podría aplicarse hoy al sector de la construcción en España, ese presunto enfermo que, pese a todo, goza de una salud de hierro.
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En nuestro país se construye mucho y bien. Los datos recientes, pese al impacto negativo del covid-19 y la incertidumbre económica, dan pie a un prudente optimismo. Hay futuro y ya se perciben los brotes verdes. Según el informe Tendencias en el mercado inmobiliario en Europa 2021, elaborado por PwC y Urban Land Institute (ULI) y publicado la pasada primavera, 44% de los agentes de la industria inmobiliaria asumen que sus inversiones van a seguir perdiendo rentabilidad a muy corto plazo, pero el 71% confían en una recuperación inminente que les permita reposicionar sus activos en los próximos años.
La España del futuro inminente se está construyendo ahora mismo, en estos meses de recuperación en que las grúas vuelven a ser una presencia habitual en nuestro paisaje urbano. Una vez más, Barcelona y, sobre todo, Madrid tiran del carro con contundencia, como corresponde a dos de las ciudades europeas con mayor atractivo para los inversores extranjeros: Madrid es la octava y Barcelona la decimotercera. Sin embargo, lugares como Málaga, Valencia, el País Vasco o Galicia están exhibiendo también un dinamismo notable.
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En el entorno del madrileño Paseo de la Castellana se está alzando un coloso con inauguración prevista para el mes de septiembre. Se trata del espacio Caleido, la popular Quinta Torre del área de negocios capitalina. Un rascacielos de 36 plantas y 180 metros que va a convertirse en el séptimo edificio más alto de Madrid (el quinto de España) y cuyo diseño corre a cargo de los estudios de arquitectura Fenwick Iribarren y Serrano-Suñer.
Lleva en construcción desde abril de 2017 y ocupa parte del solar que dejó la demolición de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid. Sus impulsores lo describen como el nuevo campus vertical de España, porque albergará a los más 6.000 alumnos de la IE University, con facultades de Arquitectura, Relaciones Internacionales, Derecho, Diseño o Administración de Empresa.
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El campus va a incluir un auditorio, un polideportivo y una piscina de 25 metros. Todo, en un entorno vanguardista, óptimamente iluminado y en el que predominan los espacios diáfanos. Las plantas inferiores van a albergar también una clínica y una extensa área comercial con muchos restaurantes, mientras que las superiores permitirán a los alumnos de la universidad disfrutar de una insólita perspectiva de Madrid a vista de pájaro.
A muy escasa distancia, camino de Puerta del Hierro y del futuro distrito de Castellana Norte (cuyo desarrollo sigue en marcha y está previsto que se complete en 2044), se alza Skyline Madrid, el nuevo pórtico de la ciudad. 600 viviendas de uno a tres dormitorios distribuidas en dos imponentes torres de 100 metros de altura y 25 plantas. Un ambicioso proyecto de rascacielos residenciales con huerto urbano, gimnasio y piscina comunitaria en la azotea que ha superado ya el 50% de obra ejecutada y que se espera que esté listo en el segundo semestre de 2022.
Con esta audaz promoción, cuyo coste total supera los 200 millones de euros, el fondo de inversores hispano-suizo Stoneweg se ha propuesto contribuir a la plena recuperación de un entorno urbano, el del barrio de Tetuán, que durante años ha vivido de espaldas al resto de la ciudad, en una zona de transición entre el distrito de negocios y algunas de las zonas residenciales más pudientes. Diseñado por Julio Touza, de Touza Arquitectos, el complejo sigue la moderna tendencia de potenciar las áreas de convivencia y uso comunitario al incluir zonas ajardinadas, un amplio espacio de coworking e incluso una gastroteca.


