En una conmovedora revelación, colectivos de búsqueda de desaparecidos han informado el hallazgo de más de 1,000 fragmentos óseos en una zona lacustre de Ciudad de México durante la última semana. Este descubrimiento, vinculado a excavaciones que el gobierno local lleva a cabo en el lago de Chalco desde inicios de abril, subraya la desoladora crisis de desapariciones forzadas que azota al país desde 2006, coincidiendo con la ofensiva militar contra los cárteles de la droga.
Hasta el 13 de abril, un informe de la fiscalía local reportó la recuperación de 317 elementos óseos, que, según análisis preliminares, podrían pertenecer al menos a tres individuos. Sin embargo, los familiares de desaparecidos, que han estado vigilando de cerca las excavaciones, han contabilizado un total de 1,076 hallazgos de interés forense para sus seres queridos. Jaqueline Palmeros, integrante de estos colectivos, enfatizó que dicho hallazgo masivo se debe a la participación activa y la supervisión de las familias en la búsqueda de sus desaparecidos, resaltando la importancia de su labor en un escenario tan doloroso.
Las historias personales detrás de estas cifras son impactantes. Efrén Emmanuel Castro, un joyero de 34 años, desapareció en octubre mientras se dirigía a una concurrida estación de metro. Su madre, Trinidad Parra, ha unido su voz a los colectivos de búsqueda tras la inacción de las autoridades en su caso. Efrén es parte de un trágico registro de más de 130,000 desaparecidos en México, una situación que ha sido catalogada por un comité de expertos de la ONU como una práctica criminal de lesa humanidad.
En medio de la indignación general, la presidenta Claudia Sheinbaum ha contraatacado, afirmando que los expertos internacionales ignoran los avances que su gobierno ha logrado en la materia. A pesar de estos enfrentamientos, los colectivos de búsqueda exigen que las excavaciones se realicen de manera continua hasta que el sitio esté completamente procesado, sin excusas ni dilaciones. Este nuevo hallazgo se produce justo antes de la esperada visita del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, Volker Türk, lo que añade un peso adicional a la urgencia de las demandas de estas familias.
Palmeros expresó la necesidad de que el Alto Comisionado escuche verdaderamente a las familias afectadas, transmitiendo su dolor y anhelos. En medio de esta crisis humanitaria, la voz de los colectivos de búsqueda no solo representa un grito de desesperación, sino también una lucha incansable por justicia y verdad en un contexto de creciente violencia y desconfianza hacia las autoridades.
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