“Me levante a las cuatro de la mañana con un mensaje de un amigo que se había suicidado en su casa. Fue cinco horas antes del pesaje. Ricky, esto va por ti”. Así comenzó el discurso del peleador de la UFC Paddy Pimblett tras derrotar a Jordan Levitt hará cosa de un mes. Después siguió. “Hay un estigma en este mundo de que los hombres no pueden hablar”. Y al decir “este mundo” Pimblett se refería al de la liga de la UFC (Ultimate Fighting Championship), que concentra a los mejores peleadores y produce eventos de lucha internacionales. Sin embargo, “este mundo” de tíos duros con dificultades de comunicación e incapacidad para transformar la angustia en palabras no se circunscribe a la lona de un ring o a la exigencia de un deporte extremo. El mundo del que habla es el más cotidiano, ese donde vivimos rodeados de varones con problemas de comunicación.
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