Miriam Miranda no ceja en su lucha para esclarecer lo ocurrido con cuatro activistas garífunas que hace un año fueron desaparecidos de forma violenta por policías en la comunidad caribeña de Triunfo de la Cruz, en Honduras. Esta activista hondureña, defensora de los derechos de las poblaciones garífunas del país centroamericano, exige al Gobierno que lidera el controvertido Juan Orlando Hernández, que presione a las instituciones del Estado para que se esclarezca lo ocurrido con los jóvenes, cuyo caso ha disparado las alarmas sobre la situación de violencia que sufre el pueblo garífuna hondureño, acechado por el crimen y poderosos grupos económicos interesados en explotar las riquezas de la región donde se asientan estas poblaciones indígenas. “Se trata de desapariciones forzadas y el Estado no muestra voluntad política para investigar lo sucedido. Es más, el Estado niega lo ocurrido”, afirma Miranda.

Garífunas Honduras
Honduras es catalogado como uno de los países más violentos del mundo. Lo que ha hecho que muchos decidan dejar sus poblaciones, migrando a otros países, como México.
Cáceres había denunciado públicamente a Castillo por amenazas de muerte. “Ella señaló que si alguien iba a asesinarla esa persona era él”, ha dicho su hija, Berta Zúñiga. La ecologista se había opuesto abiertamente a la construcción de la presa de Agua Zarca, un proyecto hidroeléctrico que afectaría al río Gualcarque, importante fuente de recursos para comunidades indígenas hondureñas.
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El caso de los activistas garífunas desaparecidos, Miranda denuncia que el Estado hondureño se ha negado a que se instale un Comité Internacional de Búsqueda e Investigación de los Desaparecidos de Triunfo de la Cruz (llamado SUNLA, en garífuna) que esté integrado por expertos de organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Miriam Miranda también ha recibido amenazas por su trabajo y denuncias, a pesar de tener medidas cautelares emitidas por la CIDH. “He sufrido secuestros de grupos criminales. Temo por mi familia. La organización [OFRANEH] ha sido criminalizada”, detalla. A pesar de este hostigamiento, la activista mantiene su cruzada para esclarecer lo ocurrido con sus compañeros de Triunfo de la Cruz.



