Quintana Roo, un pilar fundamental del turismo en México, representa nada menos que el 45 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) turístico del país. En Cancún, Cozumel y la Riviera Maya, esta entidad genera un impresionante 80 por ciento de los servicios y el empleo local. Sin embargo, la reciente propuesta del Gobierno federal para incrementar en casi 36 por ciento el Derecho de No Residente (DNR), programado para entrar en vigor en 2027, ha encendido las alarmas en el sector hotelero, que ya ha enfrentado severos retos en los últimos años.
Desde la implementación del DNR, los hoteleros han aportado alrededor de 299 millones 815 mil pesos. Este nuevo aumento podría agravar aún más una situación ya complicada, alertó David Ortiz Mena, representante del sector hotelero del Caribe mexicano. Con un costo estimado de 5 mil 340 pesos para una familia de cuatro visitantes extranjeros, la situación plantea un riesgo significativo: encarecer las vacaciones en México y ahuyentar a los turistas internacionales.
La propuesta de elevar el DNR de 983 a mil 335 pesos por persona podría ocasionar un efecto indeseado, advirtió Ortiz Mena. Si bien las autoridades buscan aumentar la recaudación, una menor llegada de turistas podría traducirse en la recaudación adversa que tanto temen. Esto no solo perjudicaría a la industria hotelera, sino que también impactaría a restaurantes, transportistas, agencias de viajes y otros prestadores de servicios.
A pesar de que el 2026 se anticipaba como un año prometedor, especialmente por la celebración del Mundial de Fútbol, Quintana Roo ha visto una disminución en el número de visitantes y, más alarmante aún, cancelaciones de vuelos. Factores como la inseguridad, la falta de conectividad y el sargazo han contribuido a esta situación, y el incremento del DNR podría ser otro golpe duro para un sector ya frágil.
La caída en el número de pasajeros ha sido notable en Cancún y Cozumel, con Tulum enfrentando un desplome que ha llevado a la cancelación de operaciones de siete aerolíneas tanto nacionales como extranjeras. Estas tendencias plantean un desafío significativo para el futuro económico de Quintana Roo.
Con la situación actual y las incertidumbres que se presentan, el tiempo será crucial. La industria del turismo en esta región debe prepararse para enfrentar estos retos, adaptándose y buscando nuevas formas de atraer y retener a los visitantes en un contexto cada vez más competitivo y complejo.
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