La industria hotelera en México está mostrando una notable recuperación, a distintas velocidades entre sus diversos destinos. Mientras que los hoteles en las zonas turísticas de playa ya han superado los niveles de ocupación previos a la pandemia, los establecimientos urbanos experimentan un avance más gradual. Este dinamismo se refleja en el último informe del sector inmobiliario, hotelero y de construcción de EY, que destaca la solidez del mercado turístico en destinos costeros para el cierre del primer trimestre de 2025.
Cancún se posiciona como líder con una ocupación promedio del 74% durante 2024, seguido por Los Cabos con un 72% y Puerto Vallarta con un 68%. Estas cifras evidencian la vitalidad de estos lugares, impulsada en gran parte por la conectividad aérea con Norteamérica. Entre enero y octubre de 2024, México recibió 11.5 millones de viajeros internacionales provenientes de Estados Unidos, lo que ha potenciado la demanda hotelera en el país.
A nivel regional, el turismo internacional se ha constituido como uno de los principales motores de la recuperación. América Latina registró más de 35 millones de viajeros, lo que favoreció la reactivación del sector. El informe indica que México y otros mercados de la región ya han superado los niveles previos a la pandemia en términos de ingresos por habitación disponible (RevPAR). Aunque la ocupación ronda un 57% en América Latina, el incremento cercano al 30% en la tarifa diaria promedio ha permitido que los ingresos por habitación superen en más de un 26% los niveles de 2019.
El sector de lujo está experimentando un crecimiento significativo. Actualmente, América Latina cuenta con 129 proyectos hoteleros en desarrollo, que suman más de 26,000 habitaciones en construcción. Esta tendencia se debe a un cambio en las preferencias de los viajeros, cada vez más interesados en experiencias personalizadas y auténticamente vinculadas a la cultura local.
Además, la industria está atravesando una transformación propiciada por el comportamiento cambiante del consumidor y el uso de tecnología. Entre las tendencias más relevantes destacan una mayor digitalización en los servicios, como el check-in móvil, y el auge de estancias híbridas que combinan trabajo y ocio. Los viajeros muestran una clara preferencia por experiencias personalizadas y existe un creciente enfoque en la sostenibilidad y el uso de recursos locales.
La alianza cada vez más fuerte con los viajeros jóvenes, incluidos millennials y la generación Z, está redefiniendo las dinámicas de consumo, especialmente en relación con los eventos masivos como conciertos y festivales. Todo esto sugiere que el desempeño del sector hotelero en México podría seguir siendo favorable en el corto plazo, impulsado por eventos clave como la Semana Santa y el Mundial de 2026, en el que el país será coanfitrión.
Con esta evolución, el sector hotelero se presenta como uno de los pilares económicos más resilientes de la región, con la capacidad de adaptarse a las nuevas exigencias de los viajeros contemporáneos.
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