A pesar de un crecimiento constante desde 2020 y numerosos récords alcanzados, la inversión extranjera directa (IED) en México está sufriendo una notable disminución sujeta al avance de los capitales nacionales. En 2024, el coeficiente de IED en relación con la formación bruta de capital fijo total, un indicador clave de la economía mexicana, se redujo a un 8.2%. Este representa el segundo nivel más bajo desde 1999, solo por encima del 7.3% exhibido en 2012, según los cálculos de la Secretaría de Economía y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Los datos revisados hasta el 27 de mayo de 2024, revelan que la IED alcanzó los 36,872 millones de dólares, lo que supone un crecimiento modesto del 1.1%. En contraste, la formación bruta de capital fijo se elevó a ocho billones 195,255 millones de pesos (lo que equivale a aproximadamente 447,008 millones de dólares), reflejando un lento pero constante crecimiento.
Desde 2020, ha habido una tendencia a la baja en el coeficiente de IED a inversión fija, que comenzó en 12.5% en 2020 y ha disminuido sucesivamente hasta 8.5% en 2023. Este descenso pone de manifiesto cómo la IED está cediendo terreno frente a la mayor contribución de los capitales nacionales en la inversión fija dentro del Producto Interno Bruto (PIB) de México. En 2024, el coeficiente de formación bruta de capital fijo sobre el PIB alcanzó un 24.2%, un notable aumento respecto al 21.7% registrado en 2019.
A pesar de esta mayor participación de la inversión en el PIB, el crecimiento económico experimentó una desaceleración, bajando del 3.2% en 2023 a un 1.5% en 2024. Sin embargo, durante los primeros tres meses de 2024, los flujos de IED en México mostraron un avance del 5.4%, alcanzando un récord de 21,400 millones de dólares para un primer trimestre.
El economista Alexis Milo, reconocido por su experiencia en el sector, explicó que la acumulación de inversiones en años anteriores ha creado una sólida base, lo que se traduce en una menor necesidad de nuevas inversiones. Este fenómeno implica que la reputación de México en el ámbito de la inversión extranjera podría estar evolucionando, con una orientación hacia la estabilización y mantenimiento, en lugar de una expansión sin precedentes.
En resumen, mientras que la histórica llegada de inversiones extranjeras ha sido un pilar del crecimiento económico de México, el panorama actual sugiere un cambio en la dinámica de la IED, en favor de un ente nacional más robusto que promueve su propio crecimiento. Las estadísticas hasta 2024 muestran un momento crucial que podría definir el futuro económico del país.
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