El mecanismo de estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a los combustibles en México ha demostrado ser un amortiguador macroeconómico eficaz, según un estudio reciente presentado por Rodrigo Mariscal Paredes, titular de la Unidad de Planeación Económica de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). En este análisis se afirma que, en un contexto marcado por choques internacionales, este mecanismo ofrece una mejor respuesta que subsidios directos o transferencias focalizadas.
Durante una conferencia en la Cátedra SHCP-UNAM, Mariscal Paredes explicó que, entre 2021 y 2023, el alza del precio de los combustibles debido a la guerra en Ucrania provocó un incremento del 22.4% en el precio minorista de la gasolina en México. Sin embargo, gracias a la aplicación del estímulo fiscal, se evitó que el aumento alcanzara un impactante 57.5%. Este enfoque preventivo no solo ha influido en los precios, sino que ha reducido el impacto en la inflación general. Según la modelación de la SHCP, el precio interno de la gasolina incrementó la inflación en 1.9 puntos, un efecto que se habría duplicado a 4.4 puntos sin la intervención del IEPS.
El análisis también revela que el choque de precios restó 0.5 puntos porcentuales al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Si no se hubiera implementado el estímulo, este golpe habría sido aún mayor, afectando el crecimiento en 1.1 puntos. Durante este periodo, el gobierno mexicano dejó de recaudar 4.5 pesos por litro de IEPS, ya que la cuota efectiva se estableció en 1 peso por litro, en comparación con los 5.5 pesos que se habían proyectado sin la intervención.
Mariscal Paredes subrayó que, a pesar de que el costo fiscal de este mecanismo es considerable —estimado en 1.1% del PIB entre 1997 y 2023—, resulta crucial evaluarlo en un contexto más amplio. La lógica detrás de este estímulo es clara: al moderar el aumento en el precio de los combustibles, se limita su repercusión en la inflación general y, de este modo, se evita un endurecimiento de la política monetaria.
Este enfoque tiene un impacto directo en las tasas de interés, que podrían no aumentar o elevarse más lentamente, generando ahorros en términos de actividad económica, como un consumo más estable, una inversión sostenida y costos financieros más contenidos para el sector público. En su evaluación, Mariscal Paredes enfatizó que la implementación del IEPS ha dado como resultado menos deuda y déficit, lo que, en última instancia, confiere más beneficios a la economía y a las finanzas públicas.
El IEPS, concebido como un mecanismo temporal y activado por una fórmula específica, se distingue por su eficiencia respecto a subsidios permanentes. De acuerdo con el estudio, cualquier intento por igualar el bienestar alcanzado a través del IEPS mediante transferencias requeriría un gasto significativamente mayor. Esta caracterización resalta la relevancia del IEPS como una herramienta dinámica y adaptable frente a crisis emergentes.
En un panorama económico global incierto, la experiencia de 26 años en la aplicación del IEPS a combustibles aporta un aprendizaje valioso. Este mecanismo no solo ha mitigado el impacto de los choques internacionales, sino que ha propuesto un modelo alternativo que podría servir de referencia para futuras políticas fiscales en México.
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