En la primera quincena de julio, se registró una desaceleración en la tasa de inflación en México, según datos oficiales. Durante este período, la inflación se situó en un 4.79%, cifra inferior al 5.27% registrado en la quincena anterior. Esta disminución se debe principalmente a una baja en los precios de los energéticos y algunos alimentos.
Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inflación subyacente, que excluye los productos de precios más volátiles como alimentos y energéticos, también mostró una desaceleración al ubicarse en un 3.97% en la primera mitad de julio. Esta cifra es menor al 4.09% registrado en la quincena anterior.
Los expertos atribuyen esta desaceleración a varios factores, como la estabilidad del tipo de cambio, la moderación en los precios internacionales de las materias primas y la demanda contenida debido a la pandemia de COVID-19. Sin embargo, destacan que aún existen riesgos que podrían presionar al alza los precios, como posibles aumentos en los precios de los alimentos y las presiones inflacionarias en otros países.
En el contexto de la recuperación económica gradual que se está experimentando en México, esta desaceleración en la inflación es una noticia positiva. Se espera que esta tendencia continúe en los próximos meses, lo que permitirá a los consumidores mantener un mayor poder adquisitivo y a las empresas contar con un entorno de precios más estable.
En conclusión, la inflación en México mostró una desaceleración en la primera quincena de julio, situándose en un 4.79%. Esta disminución se debe principalmente a una baja en los precios de los energéticos y algunos alimentos. Aunque existen riesgos que podrían presionar al alza los precios, se espera que la tendencia de desaceleración continúe en los próximos meses, lo que beneficiará tanto a consumidores como a empresas.
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