¿Es el “efecto Trump” una realidad en el turismo hacia Estados Unidos? Recientes informes sugieren que la incertidumbre y las preocupaciones sobre la política de inmigración y la imagen internacional del país han llevado a los europeos a dudar de sus planes vacacionales. En un contexto en el que las reservaciones están mostrando un comportamiento irregular, muchos profesionales del sector turístico se encuentran en un estado de ansiedad mientras el verano boreal se asoma.
Uno de los testimonios más resonantes proviene de Raphaël Gruber, un médico de 60 años que solía visitar Cabo Cod, Massachusetts, cada año desde 2018. Gruber afirmó a la agencia AFP que “el país que yo conocía ya no existe”. Las desconfianzas se han incrementado tanto que incluso mencionar que se viaja para observar ballenas se vuelve una razón temerosa ante los oficiales de inmigración.
En datos recientes, se registró una caída del 17% en la llegada de visitantes de Europa Occidental en marzo, seguido de un incremento del 12% en abril, según cifras de una agencia estadounidense de turismo. En particular, las llegadas desde Alemania decrecieron un alarmante 28% en marzo, aunque se observó una recuperación del 14% en abril, atribuido a un periodo de vacaciones de primavera tardío este año.
A pesar de las caídas de interés, la consulta por las condiciones de entrada a Estados Unidos ha crecido significativamente. A finales de marzo, varios países europeos exhortaron a sus ciudadanos a estar atentos a los requisitos de viaje, señalando una creciente inquietud.
Los casos de personas como Matt Reay, un profesor británico de 35 años que decidió evitar Estados Unidos en favor de América del Sur por razones de costo y bienestar personal, son cada vez más recurrentes. Reay declaró sentir que, como visitante extranjero, ya no se siente bienvenido en el país.
El clima social también se ha visto afectado por declaraciones contundentes de figuras políticas, como el vicepresidente JD Vance, quien realizó comentarios negativos acerca del Reino Unido. Este tipo de retórica ha influido en la percepción que los europeos tienen de Estados Unidos, contribuyendo a un entorno menos atractivo para los viajeros.
Los datos de marzo indicaron una disminución del 14% de viajeros provenientes del Reino Unido, aunque igualmente se registró un aumento del 15% en abril, posiblemente impulsado por promociones en vuelos. Didier Arino, director de la consultora Protourisme, observó que el encanto del “sueño americano” supone una inversión considerable, y que el clima político y económico actual ha generado cierta desventaja competitiva en las intenciones de viaje.
En Francia, por ejemplo, el “efecto Trump” se estima que ha contribuido a una caída del 25% en las intenciones de viajar a Estados Unidos. Aunque las salidas hacia el país se redujeron en un 8% en marzo y continuaron en descenso en abril, algunas fuentes sostienen que las pérdidas de ingresos por turismo podrían alcanzar los 12,500 millones de dólares en el sector este año.
Dado que la situación continúa evolucionando, la imagen de Estados Unidos como destino turístico enfrenta desafíos considerables. Mientras las tensiones políticas persisten, el futuro de la industria turística podría depender de cómo se gestionen estas inquietudes y se restablezca la confianza entre los potenciales viajeros europeos.
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