En un giro positivo para la economía mexicana, la inversión fija bruta registró un aumento del 5,9 % en abril de 2026, marcando el fin de una racha de casi un año y medio de descensos. Este dato, proporcionado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), refleja un contexto en el que la inversión ha estado en una tendencia negativa desde 2025.
El crecimiento observado en abril se debe principalmente a un notable incremento del 10,1 % en la construcción, además de un modesto avance del 1,3 % en el sector de maquinaria y equipo. Este nuevo impulso también refleja una recuperación de la inversión privada, que subió un 5,7 % interanual, mientras que la inversión pública creció un 7,5 %. Estos resultados sugieren un renovado interés en las iniciativas tanto del sector público como del privado.
En comparación con el mes anterior, la inversión también evidenció un avance del 4 %. Este incremento mensual estuvo impulsado por un fuerte aumento del 6,5 % en la construcción y un crecimiento del 2 % en maquinaria y equipo, indicadores que muestran un dinamismo en los sectores productivos del país.
A pesar de estos resultados alentadores, es importante considerar el contexto más amplio de la economía mexicana. En mayo de 2026, se reportó una caída del 0,6 % en el Producto Interno Bruto (PIB) durante el primer trimestre del año; sin embargo, en términos anuales la economía creció un 0,2 %. Esta aparente contradicción subraya una fase de ralentización económica en la que se encuentra el país.
La inversión fija bruta, crucial para entender el comportamiento económico a corto plazo, se refiere a aquellos bienes que son esenciales para el proceso productivo y que se utilizan por más de un año. Es un barómetro que ayuda a evaluar tanto la salud de la inversión como la dirección futura de la economía.
Es relevante recordar que la inversión fija bruta había experimentado un descenso abrupto del 6,7 % en 2025, luego de un crecimiento del 3,4 % en 2024. Previos años, como 2023, mostraron una impresionante alza del 19,7 % gracias al fenómeno del ‘nearshoring’ o relocalización de cadenas de suministro, mientras que el año 2022 tuvo un aumento del 6 % y 2021 logró repuntar un 10 % tras la crisis provocada por la pandemia, que había ocasionado una contracción del 18,2 % en 2020.
En conclusión, aunque el crecimiento de la inversión fija bruta en abril de 2026 es un indicador positivo, los desafíos macroeconómicos que enfrenta México evidencian la necesidad de un monitoreo constante y estrategias adecuadas para mantener la recuperación y fomentar un crecimiento sostenible en los próximos meses.
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