La inversión física del gobierno federal ha experimentado una disminución notable al inicio del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, reportando su mayor caída desde 1995, lo que podría complicar el crecimiento económico del país. Alarmantemente, un 44% de esta inversión se ha dirigido a Petróleos Mexicanos (Pemex), mientras que solo un 5% ha sido asignado a sectores cruciales como Educación y Salud, y un 2% a Seguridad, según información de la organización México Evalúa.
Hasta abril de 2025, la inversión física del gobierno federal sufrió una caída del 34% en términos reales en comparación con el mismo periodo del año anterior, alcanzando los 283,500 millones de pesos. Esta caída es la más pronunciada en la inversión física gubernamental desde 1995, un año marcado por crisis financiera debido al “error de diciembre” durante el gobierno de Ernesto Zedillo.
Jorge Cano, Coordinador del Programa de Gasto Público en México Evalúa, enfatizó que históricamente, la inversión física ha sido dirigida en gran parte a Pemex. Sin embargo, el rendimiento de esta paraestatal ha sido cuestionable, especialmente en proyectos como la refinería Dos Bocas, que no ha generado la rentabilidad esperada. Además, se ha observado que Pemex ha aportado cada vez menos al gobierno federal, mientras que los ingresos petroleros son los más bajos registrados, excepto en 2024, cuando la Federación sufrió pérdidas por condonaciones fiscales a Pemex.
Fuera de Pemex, el segundo sector que recibió mayor inversión física es Vivienda y Servicios a la Comunidad, con un 31% hasta finales de abril. Le siguen Transporte con un 14%, la Comisión Federal de Electricidad y otras áreas de la Secretaría de Energía con un 4%, y sectores de Educación y Salud, que recibieron solo un 3% y 2% respectivamente. La inversión en Seguridad Nacional y asuntos de orden público apenas alcanzó el 1% cada uno.
La drástica caída en la inversión física en 2025 se puede atribuir a dos factores: uno de carácter histórico y otro relacionado con el alto endeudamiento que dejó la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Cano explica que, históricamente, el primer año de un nuevo gobierno suele presentar dificultades para ejercer el gasto público, fenómeno conocido como “curva de aprendizaje”. Este patrón se ha repetido a lo largo de las últimas administraciones; por ejemplo, en 2019, la inversión física se redujo en un 28%, mientras que en 2023, cayó un 22%.
Sin embargo, el año 2025 ha presentado un reto adicional, ya que el gobierno de Sheinbaum ha tenido que llevar a cabo ajustes fiscales, recortes al gasto públicos motivados por la necesidad de consolidar sus finanzas ante el alto endeudamiento heredado. Esta situación no sólo afecta a la inversión física, sino también al gasto programable.
Finalmente, como resaltó Cano, una caída tan significativa en la inversión física puede desincentivar la inversión privada, lo que a su vez podría ralentizar el crecimiento de la economía mexicana. Este contexto preocupante invita a reflexionar sobre las prioridades de inversión y los futuros impactos en el desarrollo del país.
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