El régimen de Irán ha comenzado a hacer uso de criptomonedas como una medida para enfrentar las dificultades económicas que le impone la guerra y el bloqueo de Estados Unidos. A partir de septiembre de 2026, el Banco Central iraní otorgó a exportadores e importadores la posibilidad de llevar a cabo operaciones comerciales utilizando plataformas locales de activos digitales. Criptomonedas como Tether, una moneda estable vinculada al dólar, y bitcoin se han convertido en herramientas cruciales para las transacciones internacionales, permitiendo a las empresas cobrar por sus exportaciones y comprar insumos esenciales.
La flexibilización de los controles cambiarios ha permitido a los comerciantes cambiar divisas en el mercado abierto, eludiendo así las restricciones de los tipos de cambio oficiales, que suelen estar por debajo de los del mercado. Antes de este cambio, las empresas tenían que repatriar una parte de sus ingresos en divisas y venderlas en un sistema controlado por el Estado, lo que había llevado a muchos a conservar sus fondos en el exterior o a ingresarlos sin declarar.
A pesar de las nuevas regulaciones, las autoridades iraníes han detectado que más de 20,000 individuos y empresas han incumplido sus compromisos de retorno de fondos, acumulando un total de 94,000 millones de euros en recursos no repatriados. Entre los involucrados se encuentran empresas estatales del sector petróleo y gas. Como parte del esfuerzo por controlar esta situación, se han abierto investigaciones contra 219 personas y entidades por 23,500 millones de euros en recursos que no se declararon.
Las criptomonedas, especialmente Tether, han ganado un rol preponderante debido a su conexión con el dólar, ofreciendo una alternativa más estable que el rial iraní. En 2025, se estima que circularon en Irán cerca de 10,000 millones de dólares en criptoactivos, con las casas de cambio de países vecinos aún siendo el canal principal para repatriar divisas. La minería de bitcoin, impulsada por los bajos costos de energía, también ha sido un recurso clave para obtener fondos a fin de importaciones, representando aproximadamente el 4.5% de la minería global de esta criptomoneda.
Por otro lado, las políticas económicas de Estados Unidos, impulsadas por el entonces presidente Donald Trump, incluyeron operaciones para aislar al régimen iraní, limitando sus opciones de pago en el ámbito internacional. Estas acciones, junto a un bloqueo en puertos estratégicos y presiones sobre los socios comerciales de Irán, han llevado a un descenso estimado de 35% en las importaciones y exportaciones del país. La inflación, que alcanzó el 87.9% en julio de 2026, ha incrementado el costo de vida y ha impulsado protestas en la sociedad iraní. En un contexto marcado por el descontento, las autoridades han reportado miles de muertes durante las manifestaciones.
Durante el Foro Económico de los BRICS en India, el presidente iraní Masud Pezeshkian destacó la severidad de la situación económica, instando a los países miembros a fomentar el comercio utilizando monedas nacionales y evitando la manipulación de transacciones por parte de un solo país a través de herramientas financieras. Las sanciones económicas han intensificado una crisis que afecta profundamente a los ciudadanos iraníes, planteando serios desafíos para el futuro económico de la nación.
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