Las fuerzas rusas han intensificado sus operaciones en Ucrania, logrando la captura de ocho localidades durante la última semana en las regiones de Donetsk, Zaporiyia y Járkov, según informes recientes del Ministerio de Defensa de Rusia, actualizados el 11 de septiembre de 2026.
Entre los puntos estratégicos tomados se destacan Kurtivka y Novogrishine en Donetsk, así como Zorevka en Zaporiyia. En la región de Járkov, las localidades de Berezinki, Ozerne, Dolguenke, Zarubinka y Goptivka también fueron incorporadas bajo control ruso. El avance en Zorevka, en particular, ha permitido a las unidades rusas ampliar su zona de control y crear oportunidades para avanzar aún más en la zona anexionada de Zaporiyia desde septiembre de 2022.
El Ministerio de Defensa ruso ha señalado que, en distintas operaciones, las tropas rusas bloquearon dos batallones ucranianos cerca de Oljivatka, asegurando que todos los intentos de romper el cerco han fracasado.
En cuanto a las tácticas utilizadas, se ha informado que se llevaron a cabo un ataque masivo y otros seis ataques combinados, utilizando misiles y drones que impactaron en varios objetivos críticos del complejo industrial militar ucraniano. Estos ataques no solo han afectado a centros logísticos, depósitos de combustible y lubricantes, sino que también han dañado infraestructuras energéticas y de transporte, así como centros de datos. Las instalaciones portuarias en Odesa, a orillas del mar Negro, también fueron destruidas durante estos bombardeos.
Recientemente, los ataques se han extendido a otras ciudades ucranianas, incluido Kiev, Jmelintski, Dnipropetróvsk y Odesa. Estos incumben objetivos que sostienen el esfuerzo militar ucraniano, como un centro de datos crucial para el manejo de información y un centro logístico vinculado a la distribución de drones. En particular, la administración militar de Kiev ha reportado daños en un edificio de nueve plantas tras los ataques de la noche anterior, resultando en ocho heridos.
La situación en la región es cada vez más tensa, mientras ambos bandos continúan buscando ventajas estratégicas en medio de un conflicto que parece lejos de resolverse. La creciente intensidad de los combates en áreas clave refleja no solo la persistencia de Rusia en la expansión de su control territorial, sino también la resiliencia de las fuerzas ucranianas ante un adversario formidable.
Esta dinámica en el conflicto sigue siendo objeto de seguimiento, con la esperanza de que se produzcan esfuerzos diplomáticos que logren mitigar la violencia y restablecer la paz en la región. La comunidad internacional observa con atención el desenlace de esta situación, en un momento crucial para la estabilidad en Europa del Este.
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