El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado al ejército iraní como “un completo desastre”, afirmando que gran parte de sus fuerzas, incluidas la Armada y la Fuerza Aérea, “ya ni siquiera existen”. Esta declaración, publicada en su plataforma Truth Social, se produce en un momento de intensas hostilidades entre Washington y Teherán, la más grave desde un alto el fuego en abril.
Trump advirtió que Irán ha perdido un tiempo valioso en negociaciones que podrían haberle beneficiado, señalando que ahora “tendrá que pagar las consecuencias”. El contexto de este mensaje surge tras el derribo de un helicóptero Apache estadounidense en el estrecho de Ormuz, un incidente que llevó a enfrentamientos más amplios en la región. Aunque los dos tripulantes fueron rescatados cerca de Omán, la situación se intensificó rápidamente.
El presidente, en un cambio de tono notable, había asegurado horas antes que las negociaciones de paz estaban en su “fase final”, describiendo un posible acuerdo como inminente. Sin embargo, los recientes combates han desbordado ese optimismo. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqai, criticó a Estados Unidos por sus mensajes contradictorios que “dañan el proceso diplomático”.
En respuesta a la escalada, Irán lanzó misiles de largo alcance contra bases estadounidenses en Jordania y Baréin, aunque el ejército jordano reportó que interceptó cinco misiles sin daños ni bajas. Además, la cancillería iraní instó a sus vecinos del Golfo a prevenir ataques estadounidenses desde su territorio, destacando que las fuerzas iraníes se defenderán ante cualquier amenaza.
Las reacciones internacionales han sido variadas. Desde Moscú y Pekín, se ha expresado preocupación por el conflicto. Un portavoz del Ministerio de Exteriores ruso manifestó su inquietud ante la nueva escalada militar, mientras que China instó a tomar medidas concretas para disminuir las tensiones.
Economicamente, el director ejecutivo de Shell, Wael Sawan, consideró que el bloqueo del estrecho de Ormuz, que ha estado en curso durante 100 días, representa una de las crisis energéticas más severas, con más del 10% de la producción mundial de petróleo inactiva y alrededor del 20% del gas natural licuado paralizado. A pesar de esta grave situación, los precios del crudo se mantuvieron estables después de haber caído hasta un 5% tras las declaraciones optimistas de Trump.
Por último, los ataques aéreos estadounidenses han tenido un impacto en la vida de los civiles. En la ciudad portuaria de Sirik, en el sur de Irán, alrededor de 20,000 personas se quedaron sin acceso a agua potable tras los bombardeos que afectaron depósitos en esa área.
Este desarrollo marca una nueva fase de tensión en la región, y la comunidad internacional observa con atención cómo se arrojarán las cartas en los próximos días.
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