Irán ha puesto en marcha un alarmante aumento en las ejecuciones, alcanzando al menos 511 en lo que va de 2026, según datos recientes de Iran Human Rights (IHR), una organización Noruega que monitorea la aplicación de la pena capital en el país. Este número incluye al menos 29 personas que fueron condenadas por su participación en las protestas antigubernamentales de enero, además de 16 mujeres y 13 prisioneros políticos vinculados a organizaciones de oposición prohibidas. Este panorama se agrava justo dos días después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reclamara un alto a estas ejecuciones.
Mahmood Amiry-Moghaddam, director de IHR, ha señalado que la escalada en la frecuencia de las ejecuciones busca servir como un disuasivo interno. “Todas las ejecuciones, independientemente de los cargos, tienen un claro propósito interno: generar miedo y evitar nuevas protestas”, afirmó a la agencia France-Presse. La situación es crítica, con preocupación de que estas tendencias puedan intensificarse en los próximos meses.
Las ejecuciones están teniendo lugar en un contexto de creciente agitación social, comenzando aproximadamente tres semanas después del estallido de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel el 28 de febrero. Desde el 19 de marzo, cuando tres manifestantes fueron ahorcados en Qom, al menos 29 personas han sido ejecutadas por su participación en protestas que se expandieron a más de 180 ciudades tras la caída del rial iraní. Además, se han reportado ejecuciones de individuos relacionados con disturbios de 2022, que se desataron tras la muerte de Mahsa Amini en custodia policial.
El clima bélico ha desviado la atención global sobre las violaciones a los derechos humanos en Irán. Amiry-Moghaddam destacó que mientras el mundo se fijaba en la reapertura del estrecho de Ormuz y el conflicto armado, las autoridades iraníes encontraron un margen para llevar a cabo ejecuciones de manifestantes y prisioneros políticos. Este análisis cobra fuerza debido a las declaraciones de Trump, quien considera que un aumento en la atención internacional podría encarecer el costo político para el régimen iraní.
Trump también ha expresado en su plataforma Truth Social que Irán “asesina a manifestantes, incluso cuando no están manifestando”, describiendo la situación como una “crisis humanitaria de proporciones épicas” que necesita ser detenida inmediatamente. Este no es un tema nuevo para el expresidente, quien ya había alegado en enero que Teherán había anulado más de 800 ejecuciones programadas, una afirmación que fue categóricamente negada por el fiscal general iraní.
Según IHR, hay cientos de manifestantes que enfrentan condenas de muerte o cargos que podrían resultar en la pena capital, incluyendo alrededor de 70 personas en Isfahan, donde las protestas de enero fueron particularmente intensas. Amnistía Internacional también ha documentado al menos 2,159 ejecuciones en Irán durante 2025, marcando un récord historic en el uso de la pena capital en el país. Sin embargo, las autoridades parecen haber acelerado, en este momento, las ejecuciones relacionadas con la disidencia política surgida durante el conflicto bélico.
La presión diplomática sobre Irán se ha intensificado en las semanas recientes. Más de 30 países, entre ellos Francia, el Reino Unido y Canadá, han condenado el uso de la pena de muerte en Irán, señalando que el gobierno ejecuta a manifestantes para “silenciar la disidencia”. No obstante, Estados Unidos no se incluye entre los firmantes de esta carta conjunta.
Actualización: Los datos corresponden a la fecha 2026-08-27 18:51:00.
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Datos basados en información reportada originalmente por infobae.com.






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