Las autoridades del régimen iraní están preparándose para implementar una nueva directiva que estipulará el uso obligatorio del hiyab en universidades. Esta medida reabren las viejas heridas de una tensión constante entre el gobierno y las mujeres que han desafiado las restricciones sobre su vestimenta. El anuncio se produce a tan solo días del cuarto aniversario de la muerte de Mahsa Jina Amini, un caso emblemático que desencadenó las protestas bajo el lema de “Mujer, Vida, Libertad”, cambiando drásticamente la dinámica de la vestimenta femenina en espacios públicos de Teherán y más allá.
Saeed Karami, subdirector de asuntos culturales de la Oficina del Representante del Líder Supremo en Universidades, indicó que la normativa ya está redactada y será emitida pronto por los Ministerios de Ciencia y Salud. Karami describe la situación actual como favorable pero sugiere que se requiere una revisión más a fondo de las regulaciones existentes sobre el hiyab. No se han brindado detalles sobre la fecha de entrada en vigor ni sobre las posibles sanciones, lo que deja un aire de incertidumbre.
La idea es evitar confrontaciones en los recintos académicos. Karami ha expresado su deseo de que no se repitan episodios violentos, aunque no ha especificado a qué incidentes se refiere. Este enfoque se alinea con las demandas de ciertos sectores del gobierno que abogan por una aplicación más estricta de la Ley del Hiyab y la Castidad, la cual ha permanecido estancada a pesar de la presión de legisladores y clérigos ultraconservadores.
En un entorno en el que los movimientos por los derechos de las mujeres han ganado fuerza, la reacción del régimen ha incluido no solo nuevas legislaciones, sino también un reforzamiento de las medidas de control social. Recientemente, se ha informado sobre la clausura de al menos 42 comercios en 17 ciudades, incluidas cafeterías y tiendas, acusadas de infracciones al código de vestimenta y normas islámicas. Este cambio de táctica muestra una transición desde patrullas policiales masivas a métodos más administrativos y judiciales, aunque la presión en las calles continúa.
Las universidades, históricamente uno de los bastiones de resistencia y movilización, han visto a sus estudiantes desafiar las reglas. Muchas jóvenes han optado por no usar el hiyab como acto de desobediencia civil desde las protestas que estallaron en 2022. Sin embargo, la respuesta del gobierno ha sido contundente, como lo demuestra la comunicación del Ministerio de Ciencia que permite negarle servicios educativos a las alumnas que no cumplan con las normativas.
En un contexto en el que la tensión entre el régimen y la sociedad civil parece intensificarse, Karami y otros funcionarios sostienen que este tipo de medidas son esenciales para mantener el orden. Así, el sistema educativo se convierte en un campo de batalla ideológico donde se enfrentan las aspiraciones de una nueva generación con las viejas órdenes de un régimen que busca reafirmar su control.
Es un capítulo más en la historia contemporánea de Irán, donde la lucha por la libertad y la autodeterminación de las mujeres sigue vigente. La capacidad de las autoridades para mantener el orden con tales legislaciones podría depender del volumen de resistencia que presenten las jóvenes en sus campus y en la vida cotidiana, un testimonio de un espíritu indomable que sigue desafiando las limitaciones impuestas.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2026/09/Cognicion-alcanza-valoracion-de-48B-confirman-inversionistas-fe-en-diversidad-75x75.jpg)
