El presidente del Parlamento de Irán, Mohamad Baqer Qalibaf, ha reafirmado su postura sobre la situación en Líbano, señalando que el establecimiento de un alto el fuego en la región será “fruto de la resistencia y lucha inquebrantable” de Hezbolá, la influyente milicia chií libanesa. Sus declaraciones se producen en el contexto de la reciente activación de negociaciones entre Líbano e Israel, que buscan poner fin a un conflicto que se ha intensificado desde principios de marzo de 2026.
Qalibaf, a través de un mensaje en redes sociales, destacó la importancia de la “unidad del ‘eje de la resistencia'”, que agrupa a Irán y sus aliados en Oriente Próximo. En el mismo mensaje, instó a Estados Unidos a revisar su enfoque hacia la región, sugiriendo que el país debe abandonar su política de “Israel primero”.
Este llamado a la acción llega solo un día después de que las delegaciones de Líbano e Israel se reunieran en Washington para continuar sus pláticas, luego de que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, accediera a reanudar el diálogo bilateral. Sin embargo, la situación sigue siendo tensa, ya que Netanyahu anunció que el Ejército israelí ha recibido instrucciones para reforzar la “zona de seguridad” en el sur de Líbano. Esto se produce en paralelo al anuncio de que las fuerzas israelíes están “a punto” de tomar la localidad de Bint Jbeil, situada a poco más de tres kilómetros de la frontera conocida como la Línea Azul, establecida por la ONU en el año 2000.
La complejidad del conflicto en Líbano no solo involucra a estas dos naciones, sino que queda entrelazada con la dinámica en la que Irán desempeña un papel crucial. La percepción de Qalibaf es que la resistencia de Hezbolá, fortalecida por el apoyo de Irán, será determinante para lograr un alto el fuego sostenible.
En un clima de creciente tensión, la comunidad internacional observa con atención los próximos pasos que tomarán tanto Líbano como Israel. La posibilidad de alcanzar un acuerdo significativo no solo dependerá de los desplazamientos militares y las negociaciones diplomáticas, sino también de la dinámica de poder regional, que incluye a actores como Irán y sus aliados.
A medida que la situación evoluciona, el mundo se mantiene atento ante las gestas diplomáticas y las decisiones que influirán de manera decisiva en la estabilidad de la región. La continuidad de los diálogos y el cumplimiento de acuerdos previos serán elementos clave que determinarán el futuro inmediato en esta histórica y conflictiva zona.
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