El ataque aéreo que arrasó el 15 de mayo un edificio de Gaza que albergaba oficinas de la prensa internacional tuvo una causa militar justificada, ha asegurado este martes el Ejército de Israel. Un comunicado castrense sostiene que los servicios de inteligencia de Hamás fabricaban en esa misma torre de 12 pisos sistemas de guerra electrónica y ciberguerra para contrarrestar, entre otros medios defensivos, el escudo Cúpula de Hierro que intercepta cohetes disparados desde la Franja palestina. El inmueble fue desalojado con una hora de antelación, después de que oficiales israelíes informaran del inminente bombardeo a sus ocupantes mediante mensajes de texto a móviles.
“El ataque fue diseñado para que colapsara el edificio, con el fin de garantizar la destrucción de los medios especiales [de guerra electrónica]”, detalla el comunicado de las Fuerzas Armadas israelíes. “El objetivo era de alto valor militar y fue aprobado de acuerdo con los procedimientos del Ejército y de conformidad con el derecho internacional”, concluye el texto, que no viene acompañado de fotografías, vídeos u otras evidencias que avalen la información.
El embajador de Israel ante Estados Unidos, Gilad Erdan, ya trasladó esta información el lunes a los máximos responsables de la agencia de noticias Associated Press (AP), que junto al canal catarí Al Jazeera era uno de los medios de comunicación que tenía sede en el edificio Al Yalaa de la capital gazatí. Según informa The Times of Israel, Erdan enfatizó en la sede de AP en Nueva York que la operación había servido para salvar muchas vidas de israelíes ante los más de 4.000 cohetes lanzados desde Gaza por “una organización terrorista genocida que se oculta en áreas civiles”, dijo en referencia a Hamás. El representante diplomático ofreció la cooperación de su país para la reconstrucción de las oficinas de la agencia en Gaza.
Israel había evitado hasta ahora revelar cuáles eran los objetivos militares que justificaban el ataque contra un edificio de viviendas y oficinas aparentemente civil, alegando que podía comprometer a sus fuentes de inteligencia militar en Gaza. Esos datos solo fueron comunicados a Washington, de forma confidencial, cuando el Departamento de Estado protestó por la destrucción de la sede de un medio de comunicación estadounidense.



