El escenario en el sur de Líbano ha tomado un giro preocupante desde que el ejército israelí anunció su intención de establecer una nueva “zona de seguridad” que se extenderá hasta el río Litani, a unos 30 km de la frontera. Esta medida, que recuerda las tensiones de la invasión israelí de 1982 durante la guerra civil libanesa, se enmarca en un nuevo conflicto con el movimiento proiraní Hezbolá, intensificado por la actual guerra contra Irán.
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, describió cómo las fuerzas israelíes están “maniobrando en el interior del territorio libanés” para establecer una línea de defensa avanzada. La situación ya es crítica para los civiles: cientos de miles de residentes del sur de Líbano, que se habían evacuado hacia el norte, no podrán regresar mientras se mantenga la inseguridad en el norte de Israel.
La reacción internacional no se ha hecho esperar. Francia, con su historial de involucramiento diplomático en Líbano, ha instado a Israel a reconsiderar sus planes, advirtiendo sobre las “consecuencias humanitarias de calado” que complicarán aún más una situación ya dramática. Desde el 2 de marzo, cuando Hezbolá se involucró de lleno en la guerra, Israel ha llevado a cabo centenares de bombardeos que han resultado en más de 1,072 muertes, de las cuales 121 son niños, además de causar el desplazamiento de más de un millón de personas.
La portavoz del ejército israelí, Ella Waweya, advirtió que la “batalla contra Hezbolá […] no ha hecho más que comenzar”. A medida que las hostilidades aumentan, un ataque reciente cobró la vida de una mujer en el norte de Israel debido al fuego de cohetes lanzados desde el Líbano. En el contexto de esta escalada, varias explosiones han sacudido regiones al norte de Beirut, y los bombardeos israelíes han dejado varias víctimas en el sur del país, incluyendo a una niña de cuatro años.
Los ataques, que han afectado zonas no asociadas a Hezbolá, han dejado un rastro de destrucción y dolor. Un residente de Bchamoun, al sureste de Beirut, expresó su desesperación: “Mi casa quedó destruida por completo. No queda ya nada”. En un giro inesperado, Líbano ha retirado la acreditación del embajador iraní en Beirut, lo que indica un cambio en la dinámica política del país, a medida que las tensiones con Hezbolá aumentan.
Con la situación aún en desarrollo y el conflicto más evidente que nunca, la incertidumbre persiste. Las fuerzas de Hezbolá, motivadas por la reciente muerte del líder supremo iraní, han declarado su intención de resistir el avance israelí, mientras las autoridades libanesas señalan a los Guardianes de la Revolución de Irán como responsables de dirigir la operación contra Israel. La incertidumbre sobre el futuro de la región continúa creciendo, proyectando un panorama sombrío para los ciudadanos atrapados en el fuego cruzado de este conflicto en curso.
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