Israel y Líbano se encuentran en la segunda jornada de su quinta ronda de negociaciones directas en Washington, un proceso que el Departamento de Estado ha calificado de avance hacia una “paz y seguridad integrales”. A pesar de estas declaraciones optimistas, fuentes cercanas a las conversaciones han advertido que el primer día concluyó sin avances tangibles.
Un funcionario del Departamento de Estado, que prefirió el anonimato, destacó que las negociaciones “siguen avanzando” con el objetivo de finalizar el ciclo de violencia entre ambos países. En esta ronda, las delegaciones abordan primero asuntos militares y luego políticos. Encabezan las delegaciones los embajadores de Israel, Yechiel Leiter, y de Líbano, Nada Hamadeh Moawad. Daniel Holler, asesor del Departamento de Estado, actúa como mediador por parte de Estados Unidos.
Sin embargo, otro panorama surge de las palabras de algunos participantes, como el embajador Leiter, quien manifestó que “vamos hacia un choque de trenes” antes incluso de que comenzaran las sesiones, reflejando la tensión en las negociaciones. El informe de Axios sobre la jornada inicial indica que, en vez de progresar, las conversaciones fueron un paso atrás.
En el corazón del desacuerdo persiste la cuestión de la presencia militar israelí en el sur del Líbano. Israel condiciona cualquier retirada a la desarticulación de Hezbollah y exige garantías concretas antes de ceder terreno. El primer ministro benjamín Netanyahu reafirmó que las tropas israelíes continuarán en la zona de seguridad del sur libanés “todo el tiempo que sea necesario”, mientras que el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, subrayó que Israel no retirará sus fuerzas mientras Hezbollah permanezca en el Líbano. Por su parte, el presidente libanés, Joseph Aoun, ha dejado claro que su gobierno no aceptará ninguna solución que no contemple el fin de la ocupación israelí.
Para poner en contexto estas negociaciones, es crucial recordar que el conflicto comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando estalló la tensión entre Estados Unidos e Irán, lo que llevó a las fuerzas israelíes a atacar y ocupar el sur del Líbano en su lucha contra Hezbollah. Desde entonces, se han llevado a cabo cuatro rondas previas de negociaciones, todas sin una solución definitiva.
Un reciente memorando de entendimiento firmado entre Estados Unidos e Irán, efectivo desde el 18 de junio, incorpora disposiciones sobre el cese de hostilidades en el Líbano, aunque Israel y Hezbollah no son signatarios, lo que limita su influencia directa. Marco Rubio, secretario de Estado, enfatizó que la amenaza que Hezbollah representa será un tema clave en las conversaciones.
Para intentar estabilizar la frágil situación, Washington ha anunciado la creación de un mecanismo de vigilancia bajo el mando del Comando Central estadounidense (CENTCOM), destinado a ofrecer información inmediata sobre los combates en el sur del Líbano. Desde el inicio de la ofensiva israelí el 2 de marzo hasta el 22 de junio, las víctimas han ascendido a 4,175 muertos y más de 12,000 heridos, según el Ministerio de Salud libanés.
La expectativa es que esta quinta ronda continúe durante un día más, aunque las divergencias entre las posiciones de ambos países sugieren que Estados Unidos deberá ejercer mayor presión para evitar que el proceso se estanque sin alcanzar un acuerdo significativo.
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