Delegaciones de Israel y Líbano se reunieron el 2 de junio de 2026 en Washington para reiniciar negociaciones en medio de un contexto marcado por continuos combates en el sur del Líbano. Esta ha sido la cuarta ronda de conversaciones mediadas por Estados Unidos desde el inicio de las hostilidades el 14 de abril. Aunque se anunció un acuerdo de desescalada por el presidente Donald Trump, la falta de aceptación pública de ambas partes ha complicado la situación, poniendo el acuerdo en una delicada posición.
Las delegaciones estuvieron encabezadas por el embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y la embajadora libanesa en Washington, Nada Hamadeh, quienes se reunieron con altos funcionarios del Departamento de Estado, incluyendo al consejero Michael Needham y al jefe de gabinete Dan Holler. Estas conversaciones, que no involucran al grupo terrorista libanés Hezbollah, buscan mantener y ampliar el alto el fuego vigente desde mediados de abril, representando un nivel de contacto diplomático inédito entre ambos países, que carecen de relaciones formales.
Las negociaciones se dieron en un entorno de hostilidades renovadas. Pese a un anuncio de Trump donde se afirmaba que Hezbollah había aceptado detener sus ataques a cambio de una reducción de las operaciones israelíes, ambas partes reanudaron rápidamente las hostilidades. El líder de Hezbollah, Mahmud Qomati, declaró que el grupo “no aceptará un alto el fuego parcial” y que cualquier agresión contra los suburbios de Beirut provocaría una respuesta contundente.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, reiteró que Washington apoyaba la idea de que Israel respondería militarmente si Hezbollah continuaba sus ataques. A pesar de las tensiones, la embajada libanesa en Washington confirmó la recepción de la propuesta estadounidense de un alto el fuego recíproco, destacando que el aliado de Hezbollah, Nabih Berri, garantizó que el grupo respetaría un “alto el fuego global” si se llegara a un acuerdo.
La situación en el terreno es grave. Las fuerzas israelíes han realizado ataques aéreos en localidades del sur del Líbano y, según fuentes militares, interceptaron disparos procedentes de Líbano. Las autoridades libanesas han reportado al menos 10 muertos tras recientes bombardeos israelíes, elevando la cifra total de muertos en el Líbano desde el inicio de la guerra a 3,468. En Israel, el ejército ha contabilizado 26 soldados y un contratista civil fallecidos desde el 2 de marzo, cuando Hezbollah llevó al país a la guerra.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha enfatizado la necesidad de consolidar el alto el fuego durante las negociaciones, afirmando que “son la opción menos costosa para el Líbano”. Las conversaciones están programadas para continuar, mientras los mediadores intentan sostener un alto el fuego que enfrenta crecientes presiones de ambos lados. Sin un acuerdo que ponga fin a la violencia entre Israel y Hezbollah, los esfuerzos por estabilizar Oriente Medio enfrentarán un estancamiento, especialmente con el cierre del estrecho de Ormuz y el aumento de precios del petróleo, en un momento en que la imagen pública del presidente Trump se ve amenazada a pocos meses de las elecciones de medio término.
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