Con el Mundial de Fútbol 2026 a la vuelta de la esquina, el ambiente corporativo podría verse sacudido por el fervor del torneo. Programado del 11 de junio al 19 de julio, este evento promete ser el centro de atención global, planteando retos significativos para las empresas en términos de productividad, según un reciente estudio de UKG.
El estudio revela que se estima que la pérdida de productividad a nivel mundial alcanzará los 17,000 millones de dólares, ya que aproximadamente el 37% de los trabajadores prevé ajustar sus horarios durante el torneo. El impacto es notable: un 27% de los empleados anticipa que, ya sea llegando tarde, saliendo antes o incluso ausentándose, su rendimiento se verá afectado. Más alarmante aún, el 11% de los encuestados admite que podría trabajar con resaca, mientras que el 14% planea ver partidos y resúmenes en secreto durante las horas laborables.
El estudio, que involucró a 8,000 empleados de países como Australia, Canadá, Francia, Alemania, México, Países Bajos, Reino Unido y Estados Unidos, también destaca que solo en Estados Unidos, se podrían registrar unos 11,700 millones de dólares en costos por pérdida de productividad. Alemania seguiría con un impacto de 1,340 millones, lo que indica que el fenómeno trasciende fronteras.
El evento, con un formato ampliado que incluirá a 48 países y 104 partidos, no solo afecta a los trabajadores de base. También los gerentes se ven atrapados en la emoción futbolística: el 42% planea tomarse días libres y un 45% busca flexibilidad a última hora para disfrutar de los partidos.
La preocupación de los líderes empresariales es clara. Suresh Vittal, director de producto de UKG, enfatiza que el ausentismo y el presentismo a gran escala tienen consecuencias directas e inmediatas sobre la productividad y moral del equipo. Mientras el resto del personal se esfuerza por cubrir las bajas, la experiencia del cliente también puede resentirse.
Este fenómeno, que podría parecer temporal, revela cómo eventos mundiales pueden alterar el ritmo habitual y representar un desafío para la gestión empresarial. Con la inminente llegada del Mundial, las compañías necesitarán adoptar estrategias proactivas para mitigar estos efectos, garantizando el compromiso de sus empleados sin frenar la ola de entusiasmo que el fútbol genera a nivel mundial.
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