El Gobierno japonés ha expresado una enérgica protesta tras la reciente visita del presidente ruso, Vladimir Putin, a la isla de Iturup, conocida como Etorofu en Japón. Este territorio forma parte del archipiélago de las Kuriles, que Moscú controla, pero que Tokio reclama con firmeza. La queja fue presentada el pasado jueves, generando un nuevo capítulo en las tensas relaciones entre ambas naciones.
El ministro de Exteriores japonés, Toshimitsu Motegi, subrayó que las islas, que en Japón son conocidas como los Territorios del Norte—que incluyen Kunashiri, Etorofu, Shikotan y Habomai—son parte integral del territorio nipón según el derecho internacional y la historia. En línea con esta postura, la primera ministra, Sanae Takaichi, afirmó que el viaje de Putin “ofende los sentimientos del pueblo japonés” y es “absolutamente inaceptable”, además de complicar el restablecimiento de relaciones a largo plazo.
Durante su visita a Iturup, Putin inspeccionó varias instalaciones, incluyendo un complejo de procesamiento de pescado, un hospital y una escuela secundaria, mientras se reunía con el gobernador de Sajalín, Valeri Limarenko. Esta visita tuvo lugar después de que Putin supervisara maniobras militares de la Flota del Pacífico, donde reafirmó que la “realidad” de las islas Kuriles está respaldada por documentos internacionales, desestimando los reclamos japoneses.
La situación actual tiene raíces históricas profundas; las islas Kuriles pasaron a formar parte de Japón en 1875, según el Tratado de San Petersburgo, pero fueron incorporadas a la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial, como resultado del Tratado de San Francisco. En 1956, la URSS y Japón reanudaron relaciones diplomáticas, durante las cuales se instauró un acuerdo que preveía la posible devolución de dos de las cuatro islas, aunque este nunca se concretó. A día de hoy, Tokio sigue reclamando las cuatro islas.
Con una población de aproximadamente 20,000 residentes rusos en las Kuriles, estas islas han cobrado relevancia estratégica, no solo por sus recursos minerales y pesqueros, sino también como bases aéreas y marítimas desde la Guerra Fría. En fechas recientes, la visita de Putin también estuvo marcada por alertas sobre las tensiones no solo en la región, sino que extendió su preocupación hacia posibles acciones por parte de gobiernos europeos, quienes, advirtió, podrían enfrentar una respuesta “simétrica” ante confiscaciones de barcos mercantes rusos.
Este escenario de disputas territoriales resalta la complejidad de las relaciones entre Japón y Rusia. La falta de un tratado de paz definitivo desde el final de la Segunda Guerra Mundial continúa siendo uno de los principales focos de tensión bilateral. Como el presidente ruso enfatizó, las acciones unilaterales de medidas restrictivas por parte de Tokio representan uno de los numerosos obstáculos que deben superarse para el restablecimiento de relaciones más constructivas, factor que complica aún más el futuro de este histórico conflicto.
Actualización 2026-08-13 02:15:00: La situación en las Kuriles sigue evolucionando, con un constante ambiente de tensión entre ambos países.
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