Con los republicanos acusando a las políticas de la Casa Blanca de Joe Biden de ser las responsables del aumento del crimen, la Administración demócrata ha lanzado este miércoles una estrategia de prevención de esos delitos para frenar las desorbitadas cifras de la violencia provocada, sobre todo, por las armas de fuego. Acompañado por el Fiscal General de EE UU, Garland Merrick, Biden informó en su mensaje a la nación que se había reunido con un grupo bipartidista de líderes civiles y de las fuerzas del orden para discutir cuál era la mejor manera de frenar “la epidemia” que desangra EE UU.
Armas en EE UU
El mandatario dejó claro que “no hay una sola respuesta que resuelva tan importante problema”. El demócrata dedicó su tiempo para explicar, “a todos los que están en su casa”, los puntos que ayudarán a frenar la violencia generada por las armas, que el pasado mes de abril, tras la sucesión de varios tiroteos de masas, Biden calificó como una “vergüenza nacional”.
Entonces, el mandatario lanzó un paquete de medidas que, entre otras cosas, buscaba endurecer el control de la venta de kits para fabricar las conocidas como ‘ghost arms” (armas fantasma), que se fabrican en casa y carecen de número de serie. La iniciativa se produjo mientras la legislación más ambiciosa —sobre las armas de asalto, por ejemplo— seguía (y sigue) estancada en el Congreso.
Hablando desde la Casa Blanca, el exsenador, curtido en el Capitolio en muchos intentos, y algún logro, sobre el control de armas, desgranó su plan poco a poco. La Casa Blanca está determinada a que se comprueben los antecedentes de quienes intenten comprar un arma; volver a insistir en aprobar en el Senado la prohibición de las armas de asalto (”nadie necesita 30, 40 o 50 balas en su arma”); políticas comunitarias para mantener a los barrios seguros y, quizá la más importante de sus iniciativas, desviar algunos fondos sin usar de los 350.000 millones que Biden firmó, como ayuda directa al plan de rescate de la economía, para la seguridad pública, lo que posibilitaría contratar más agentes de policía, mejorar el equipamiento de estos últimos y ampliar los esfuerzos para poder arrestar a los traficantes de armas.
Para la Casa Blanca es “inaceptable” el repunte de la violencia con armas que sufren algunas de las ciudades más importantes del país. La “estrategia integral” de la Administración Biden está destinada a aplicar “medidas preventivas que han demostrado reducir la delincuencia violenta”. Las muertes por armas de fuego en 2021 se han incrementado más de un 24%, con respecto al mismo periodo en 2019. Y no parece que los índices vayan a mejorar.
Según dijo el presidente, existe el temor de que la violencia armada sea incluso peor en los meses de verano, cuando, históricamente, el calor hace que las muertes por arma de fuego alcancen sus puntos máximos. A este dato, hay que añadirle que este año, el verano ha venido de la mano de la distensión en las medidas contra la covid-19, con muchos Estados retomando la vida anterior a la pandemia, y las calles llenas de gente.


