“Yo soy un radical enemigo del indulto, de todos los indultos”. Esta enfática declaración no pertenece a ningún seudofascista de la nueva escuela sino a don Luis Jiménez de Asúa, diputado a Cortes por el PSOE en las Constituyentes de la II República y presidente de la comisión que redactó la nueva Constitución. Fue también vicepresidente del Parlamento tras la victoria del Frente Popular en 1936; representante de España ante la Sociedad de Naciones y presidente de la República Española en el exilio durante ocho años, hasta su muerte en 1970. Además fue, y sigue siendo gracias a su inmenso legado, maestro indiscutible del derecho penal. O sea que podremos convenir en que manifestarse contra la concesión de indultos, de cualquier clase de ellos, pertenece a lo más granado de la tradición de la izquierda.
La discusión en torno al ejercicio de gracia para con los facciosos del independentismo condenados a cárcel por sus delitos contra la Constitución protagoniza el debate público desde hace semanas. Si añadimos a ello las investigaciones sobre la mafia policial de Villarejo al servicio de empresas del Ibex, y la corrupción de los partidos políticos, concluiremos que una lectura atenta del Código Penal debería ser asignatura prioritaria en la educación para la ciudadanía. En el tema que nos ocupa recomiendo también consultar la excelente tesis doctoral para la UAM de Eva Carracedo titulada Pena e indulto.


