El 14 de septiembre de 2023, la Comisión Federal de Competencia Económica, actualmente conocida como Comisión Nacional Antimonopolios, señaló preocupaciones significativas sobre la competencia en el mercado de procesamiento de pagos con tarjeta en México. Según un reciente dictamen, la falta de condiciones competitivas en esta red afecta tanto a consumidores como a comercios, impidiendo el avance hacia una mejor inclusión financiera y una mayor bancarización en el país.
El sistema de pagos con tarjeta es fundamental para la transferencia de dinero entre tarjetahabientes y comercios. Para participar en esta red, los consumidores requieren tarjetas emitidas por bancos, mientras que los comercios necesitan acceso a una infraestructura bancaria que les permita aceptar pagos. Sin embargo, la investigación ha revelado que el ambiente competitivo actual es deficiente debido a barreras que dificultan el ingreso de nuevas empresas al mercado.
Entre los hallazgos más destacados, se descubrió que una única red de pagos con tarjeta impone reglas que limitan la coexistencia de alternativas que podrían ofrecer costos más bajos, mejores servicios y una mayor seguridad en las transacciones. Además, existen requisitos anticompetitivos que elevan los costos de entrada para nuevos participantes. La participación de ocho bancos como copropietarios de las cámaras de compensación que procesan las transacciones otorga a estos bancos ventajas significativas, ya que tienen acceso a información privilegiada que no está disponible para sus competidores.
Otro hallazgo preocupante es la asignación de la responsabilidad de garantizar la liquidez diaria de las transacciones a los titulares de marca, en lugar de a las cámaras de compensación. Esta estructura desincentiva la entrada de otras marcas de tarjetas y reduce la inversión en el monitoreo y la actualización de la red, incrementando así los riesgos de seguridad.
El dictamen apunta a varias consecuencias anticompetitivas evidentes. La falta de innovación y los problemas de seguridad han llevado a interrupciones frecuentes en la red de pagos, afectando las ventas de los comercios. También se han identificado obstáculos regulatorios que complican la creación de nuevas cámaras de compensación, con procesos de autorización que pueden extenderse hasta cuatro años. Además, los elevados costos que los bancos imponen a los comercios por aceptar pagos con tarjeta generan una resistencia considerable entre estos últimos para adoptar este método de pago.
El acceso desigual a información privilegiada permite a los bancos accionistas anticiparse a las estrategias de sus competidores, lo que crea un entorno de desventaja injusta. Estas organizaciones utilizan las cámaras de compensación para implementar estrategias comerciales que deberían ser manejadas por sus áreas comerciales.
Para abordar estas barreras, se propone desincorporar el 51% de las acciones de las cámaras de compensación, actualmente en manos de algunos bancos. Además, se requiere que el Banco de México y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores eliminen los obstáculos regulatorios existentes y promuevan un entorno más competitivo.
En caso de que se confirme la falta de competencia efectiva, se anticipan beneficios significativos para todos los partes interesadas en la red de pagos, incluyendo oportunidades para nuevos participantes y consumidores. Este cambio podría desempeñar un papel crucial en promover una mayor inclusión financiera y formalidad en la economía mexicana.
Finalmente, todos los ojos están puestos en la nueva Comisión para que evalúe la posible concentración entre Prosa y VISA, aunque por ahora la tendencia parece apuntar hacia la negativa. Lo cierto es que la situación actual del mercado de pagos con tarjeta es un punto crítico que merece atención y acción inmediatas.
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