La gestión de David Colmenares al frente de la Auditoría Superior de la Federación se encuentra al borde del agotamiento, marcando un declive notable en la recuperación de recursos públicos. Desde su llegada en marzo de 2018, hasta 2023, la institución reportó un total de poco más de 12,000 millones de pesos (aproximadamente 696 millones de dólares) en “recuperaciones operadas”. Este monto contrasta dramáticamente con los cerca de 68,000 millones de pesos (casi 4,000 millones de dólares) recuperados durante el periodo de su predecesor, Juan Manuel Portal, entre 2012 y 2017. Curiosamente, aunque ambos periodos presentaron cifras similares en cuanto a “montos por aclarar”, las críticas hacia Colmenares, por su supuesta cercanía al Gobierno que tiene la responsabilidad de auditar, han aumentado en número y fervor.
Recientemente, se presentó una auditoría crítica del primer piso de la Cuarta Transformación, revelando que el último año del mandato de Andrés Manuel López Obrador se cierra con una alarmante cifra: 65,000 millones de pesos en “montos por aclarar”. Este hallazgo implica que aquellas instituciones con irregularidades tienen la oportunidad de demostrar que los recursos fueron utilizados de manera adecuada, aunque la presidenta Claudia Sheinbaum minimizó la situación, argumentando que las cifras suelen ser menores durante el proceso de aclaración.
Durante su mandato, Colmenares ha sido objeto de diversas críticas, no solo por los bajos niveles de recuperación, sino también por la drástica reducción de las denuncias judiciales que antes caracterizaban a la Auditoría. En un contexto donde la responsabilidad fiscal y la transparencia son más esenciales que nunca, su administración parece haber perdido fuerza. En comparación, durante el gobierno de López Obrador, la Auditoría ha detectado un total de 358,000 millones de pesos (más de 20,000 millones de dólares) en irregularidades, cifra que sigue siendo un gran interrogante en términos de recuperación, especialmente si se compara con los 392,000 millones de pesos durante la administración de Enrique Peña Nieto.
La Cámara de Diputados ha comenzado el proceso para elegir un nuevo titular de la Auditoría, que deberá ser aprobado por dos tercios del pleno el próximo 11 de marzo. La Comisión de Vigilancia se encargará de entrevistar a los aspirantes y evaluar su idoneidad. Este cambio podría representar una nueva dirección para la Auditoría, que ha enfrentado retos significativos bajo la administración de Colmenares.
Una de las controversias más notables en su gestión tuvo lugar en 2021, cuando la Auditoría atribuyó un daño al erario de 331,000 millones de pesos a la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Este informe generó tensiones con el presidente López Obrador, quien cuestionó las cifras, a lo que Colmenares respondió atribuyendo la culpa a errores de su propio equipo. Dicha controversia subrayó las tensiones inherentes entre la Auditoría y el Gobierno, llevando a una percepción de falta de autonomía e imparcialidad en el cargo, especialmente tras la queja pública del auditor despedido Agustín Caso Raphael, quien acusó a Colmenares de censura y uso político de la institución.
A medida que se acerca la reelección de Colmenares, las expectativas y preocupaciones en torno a su gestión se intensifican, dejando en el aire la pregunta de si se podrá restaurar la credibilidad y efectividad de la Auditoría Superior de la Federación en la vigilancia del uso de recursos públicos en México.
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